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“El perro no come, mata por daño”

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La zona de chacras de la Ruta Nacional n° 259, en el sector de La Calera, volvió a ser escenario de una masacre de ganado ovino. Franco Pérez Perín, un joven productor local, denunció que las jaurías de perros —muchos de ellos con dueños en la zona urbana de Trevelin— continúan diezmando la producción ante la inacción de las autoridades.

En diálogo con FM DEL LAGO, Pérez Perín detalló que el último ataque le costó la vida a cinco ovejas y tres borregas, pero advirtió que no es un caso aislado. “A otro vecino de La Calera le mataron todas sus ovejas en una sola noche. Es preocupante porque esto solo se hace visible cuando uno sube la foto, pero nos tiene cansados”, afirmó con indignación.

El “perro cimarrón”: un cazador nocturno con dueño

El productor desmitificó la idea de que se trata únicamente de animales salvajes. Según su testimonio, el problema radica en la irresponsabilidad ciudadana en el casco urbano de Trevelin.

• El comportamiento: Muchos de los animales que durante el día deambulan por las calles del pueblo y atacan a ciclistas o peatones, se desplazan por la noche hacia las chacras para atacar al ganado.

• El ensañamiento: “El perro no mata para comer, te mata todo. En una noche te pueden matar 30 ovejas que después se las terminan comiendo los jotes. Al llegar a la mañana, lo único que ves es a los animales sufriendo”, describió.

• Reincidencia: Perín advirtió que un perro que aprende a matar ovejas lo hará de forma sistemática: “Perro que mata una vez, lo hace dos veces”.

Un reclamo directo a la Municipalidad

Ante la falta de respuestas y la imposibilidad de identificar a los propietarios de los canes para iniciar acciones legales, el productor apuntó contra la gestión municipal por la falta de control sobre la población canina.

“La municipalidad se tiene que hacer cargo de los perros sueltos. Hoy muerden peatones y ciclistas, pero es una lotería que un día agarren a un nene. Son perros dañinos y nadie se hace cargo de nada”, sentenció.

Asimismo, lamentó la reacción de ciertos sectores de la comunidad que minimizan el impacto en el sector productivo: “Algunos me dicen que la culpa es mía por tener ovejas. Es una locura. Hay gente que dice que hay que ‘meter bala’ y no es así; lo que hay que hacer es cuidar a los perros para que no vayan a hacer desastres a los campos”.

Un problema que se extiende

Los ataques no solo afectaron a Pérez Perín; otros productores de renombre en la zona, como el caso de Garitano, también han sufrido pérdidas recientemente. La situación en el sector de La Calera y áreas aledañas al río se ha vuelto insostenible para los pequeños y medianos productores, quienes ven cómo su capital de trabajo es destruido en pocas horas por animales que deberían estar bajo custodia de sus dueños.

Se espera que tras esta nueva denuncia pública, las autoridades locales de Trevelin tomen medidas concretas sobre el control de la fauna urbana y la prevención de ataques en las zonas rurales periféricas.