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PAMI no cumple con los pagos en tiempo, SEROS prácticamente al día

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El Presidente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia, Eduardo Molina, denunció que la obra social nacional registra demoras de hasta 90 días en los pagos. La situación financiera de los comercios es crítica debido a la inflación y la presión impositiva diferencial entre municipios.

La prestación de servicios farmacéuticos para el sector más vulnerable de la sociedad se encuentra en una situación de extrema fragilidad. Eduardo Molina, titular del Colegio de Farmacéuticos de Chubut, manifestó su preocupación por el desfasaje financiero que enfrentan las farmacias adheridas al PAMI, la obra social con mayor cantidad de afiliados en la región.

En declaraciones a FM DEL LAGO, Molina explicó que, si bien el organismo ha realizado pagos parciales para intentar normalizar la deuda, los plazos de cobro se han extendido peligrosamente, afectando la reposición de stock.

El impacto de la brecha financiera

El sistema farmacéutico opera bajo una estructura donde el profesional “pone la espalda” para sostener la entrega de medicamentos, pero se encuentra con una realidad económica asfixiante y habló de “Cobros a largo plazo: Las farmacias entregan el medicamento hoy, pero perciben el pago del PAMI a los 90 días”.

Aunque el precio del medicamento suele aumentar por debajo del índice inflacionario, la brecha temporal erosiona el capital de trabajo.

También se refirió a la relación con droguería, “Los establecimientos deben abonar a las droguerías en plazos fijos. “Si no cumplimos, las droguerías cortan el servicio o aplican intereses, y allí es donde el sistema se rompe”, advirtió Molina.

A diferencia del panorama nacional, el farmacéutico destacó que la obra social provincial (SEROS) viene cumpliendo con lo pactado y se encuentra prácticamente al día con sus pagos.

Presión impositiva y logística

Molina también puso el foco en las desigualdades impositivas que existen dentro de la provincia, lo que complica aún más la rentabilidad del sector. Según detalló, las alícuotas municipales varían drásticamente: mientras que en el Valle se paga un 2,5%, en Comodoro Rivadavia el impuesto al medicamento asciende al 9,5%.

A pesar del contexto, el dirigente resaltó la eficiencia de la red local: “La ventaja es nuestra logística; pedimos a la noche y a la mañana llega el pedido desde Bahía Blanca. El sistema es muy bueno y nos permite mantener stock incluso en los lugares más alejados”.

Preocupación por la calidad y la Ley de Patentes

En otro tramo de la entrevista, Molina se refirió a la seguridad farmacológica y a los cambios legislativos globales. Tras citar experiencias internacionales sobre la baja calidad de laboratorios no habilitados en países como India o Pakistán, el profesional advirtió sobre el impacto de la propiedad intelectual.

“Con la ley de patentes, los medicamentos que ingresen al país y estén patentados van a tener protección intelectual. Esto implica que, para esos nuevos desarrollos, los genéricos dejarán de existir bajo esa protección”, explicó.

Finalmente, el referente de los farmacéuticos insistió en que el medicamento debe ser considerado un bien social y alertó que cualquier “corte implícito” por falta de capacidad de reposición terminará afectando a todo el sistema de salud provincial, más allá de los usuarios de una obra social específica.