“Esto fue un proceso para llegar a la verdad”
Compartir
La enfermera Silvina Sorge dialogó en profundidad con FM DEL LAGO sobre la causa judicial por el robo de opiáceos en el Hospital Zonal de Esquel. Aunque su denuncia inicial fue desestimada por supuesta falta de pruebas, la persistencia de nuevos reportes médicos permitió que la causa avanzara y concluyera en la condena del enfermero Gustavo Villarroel por el hurto de ampolletas de morfina.
El fallo judicial representa para Sorge una reivindicación personal y colectiva tras un largo camino de obstáculos institucionales. Al referirse al veredicto, expresó, “Esto es un proceso, así como se genera un conflicto, el proceso de resolución son obstáculos, situaciones para poder llegar a la solución, no siento que mi denuncia no tuvo suerte, sino que fue un proceso para llegar a la verdad”.
Asimismo, valoró las expresiones del Dr. Forti sobre el sentido reparador que debe tener este acontecimiento, “Me pareció afortunado lo que dijo el Dr. Forti de que esto tiene que servir para sanar, tiene que servir como un correctivo porque era un libre albedrío, esto tiene que servir para trabajar con ética, responsabilidad y respeto, me siento esperanzada, en este momento no puedo ejercer mi profesión, quede con un estrés post traumático por esta situación, soy una persona joven y tengo la esperanza de volver ejercer, en este momento estoy siendo una sobreviviente, no puedo salir de mi casa, me tengo que cuidar, es una denuncia muy peligrosa, son personas con actitudes peligrosas, me tengo que cuidar de esto porque es una ciudad chica, he tenido autos parados fuera de mi casa, he tenido la ambulancia de la persona que está vinculada en la puerta de mi casa, por eso digo que esto para mi es una reivindicación”, expresó.
Un calvario en “modo supervivencia”
Licenciada en enfermería, Sorge atraviesa un momento crítico a nivel personal como consecuencia directa de haber expuesto las graves irregularidades detectadas en el ámbito hospitalario local, “Estoy en modo supervivencia, estoy pasando una situación critica de salud mental con signos de pánico, encerrada en mi casa con rejas, tengo que tener cuidado, se está llevando mi salud todo esto, hace cuatro años que estoy así desde el día de la denuncia en marzo del 2023, desde agosto del 2023 estoy prácticamente en cautiverio, mi denuncia mas allá de que se pudo comprobar lo del agente Villarroel, el no estuvo solo, era una asociación ilícita, todo fue muy fuerte por parte del sistema, con cierta complicidad desde la dirección para abajo, una desidia por parte de la justicia que me dejo sola durante mucho tiempo”, relató la mujer que hoy siente un poco más de tranquilidad por el trabajo de la justicia.
La enfermera recordó los inicios del conflicto y cómo el peso del sistema recayó sobre ella, mientras enfrentaba hostigamientos constantes, “Yo hice la denuncia porque alguien se había llevado las ampollas a su casa supuestamente para resguardarlas, cuando le hago traer las ampollas al hospital esta persona me amenazó con pegarme, fui a denunciar y me dijeron que tenía que hacer la denuncia en la policía federal, esto ahora no es así, ahora la Procuraduría de Chubut con el Dr. Miquelarena sugirió que nuevamente comience yo con el equipo de seguimiento de víctimas, esto costo porque yo tuve que seguir trabajando desde mi casa para que esto llegue a sus frutos, esto es fundamental, mas allá de sobrevivir tuve mucha perseverancia para que se llegue a la verdad, me fui contactando con instituciones, no ando en la calle, todo lo hago por teléfono o telemedicina, me pueden pasar cosas, me sugirieron y comencé con un equipo multidisciplinario para sobrellevar esto”, comentó a través de la radio.
En cuanto al control sobre su salud y la disparidad de trato administrativo, Sorge detalló, “Yo use todos mis certificados médicos, cuando se corroboro mi estrés post traumático, sigo con certificado y junta médica cada quince días, en momentos he sido muy hostigada por los certificados médicos, me hacían controles continuos, a esta gente que fue denunciada no le hicieron ni una rinoscopia, ni un examen toxicológico, a mi cada quince días me hacían la junta médica con el contralor médico, acá no había ningún tipo de control”, de esa manera dejó en evidencia cómo se persigue a quien denuncia y no se tiene el mismo comportamiento con el denunciado.
Declaraciones sobre la red de tráfico y el rol directivo
Durante la entrevista, Sorge aportó detalles sobre testimonios que circularon en la causa y sobre las maniobras observadas dentro de la institución de salud, “En el servicio de salud mental había ingresado una enfermera que pertenecía el staff de otro servicio, había ingresado como paciente y denuncia cuando habla de su adicción a la morfina, en parte de su interrogatorio cuenta que la persona que la abastecía y que le vendía la morfina era el agente Villarroel, hace poco me la encontré en el banco y me dijo que ella había ido a reafirmar lo que había denunciado yo en la fiscalía, Villarroel tiene un servicio de ambulancias autorizado por el Ministerio de Salud”, expresó.
Consultada sobre el ingreso de profesionales médicos a la guardia para retirar opiáceos, Sorge relató situaciones observadas directamente, “El Dr. Ro se llevaba opiáceos del hospital, recuerdo una tarde que estaba rondando porque había tenido problemas con las farmacias que ya no le querían vender, también había tenido problemas con la farmacia del hospital, tenía la directiva de que no podía retirar más medicación, yo lo veía por las cámaras, esas cámaras no las pusieron después de mi denuncia, sino que están desde que se inauguró la guardia, el panel de cámaras está en la oficina de dirección, yo no tenía acceso, yo era una simple enfermera de guardia de noche, yo les decía que no venía a trabajar y solo venía a buscar la medicación, sino veían era porque no querían”, afirmó y agregó “en pandemia desparecían otras cosas más y no solo la morfina, y no estaban registradas las desapariciones, Cardozo estaba como director, lo llame después de que la jefa de enfermería me llama llorando y me dice que estaba desbordada por esta situación, le dije al médico que acá pasa algo, él pone esa cajita banca que está en la foco, pero era una desidia”.
Asimismo destacó la valentía de dos médicos que fueron denunciantes en la justicia local, “Me pareció muy noble que después hay médicos que declararon diciendo que le hacían recetas, esta persona hace años que pide para un familiar, si esa persona hubiera tomado esa medicación ya no estaría vivo, las recetas eran una locura”.
La enfermera recordó los inicios del conflicto y cómo el peso del sistema recayó sobre ella, mientras enfrentaba hostigamientos constantes, “Yo hice la denuncia porque alguien se había llevado las ampollas a su casa supuestamente para resguardarlas, cuando le hago traer las ampollas al hospital esta persona me amenazó con pegarme, fui a denunciar y me dijeron que tenía que hacer la denuncia en la policía federal, esto ahora no es así, ahora la Procuraduría de Chubut con el Dr. Miquelarena sugirió que nuevamente comience yo con el equipo de seguimiento de víctimas, esto costo porque yo tuve que seguir trabajando desde mi casa para que esto llegue a sus frutos, esto es fundamental, mas allá de sobrevivir tuve mucha perseverancia para que se llegue a la verdad, me fui contactando con instituciones, no ando en la calle, todo lo hago por teléfono o telemedicina, me pueden pasar cosas, me sugirieron y comencé con un equipo multidisciplinario para sobrellevar esto”, concluyó.







