Escuela N°758 de Esquel: denuncian episodios de violencia, bullying y un principio de incendio
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La comunidad educativa de la Escuela N°758 vuelve a estar en el centro de la polémica tras una serie de graves incidentes de violencia y vandalismo registrados en los últimos días. A la agresión sufrida por un alumno de 17 años, atacado con gas pimienta dentro del establecimiento, se sumaron en las últimas horas imágenes impactantes de un principio de incendio provocado por estudiantes en el entretecho de un aula.
Lejos de aislarse en estos hechos, la situación expone un trasfondo cotidiano de acoso escolar. Este viernes por la mañana, Carmen, abuela de un alumno de 12 años que cursa primer año, dialogó con FM DEL LAGO para relatar el Calvario que atraviesa su nieto, quien es víctima sistemática de agresiones físicas y amenazas.
Un contexto de hostigamiento constante
Según relató la familiar, el calvario comenzó tiempo atrás cuando el menor fue golpeado por primera vez dentro de la institución. Enterados de la situación a través de los propios compañeros del estudiante, la familia radicó la denuncia en la Comisaría Segunda y decidió suspender la asistencia a clases.
“Decidimos sacar este tema a la luz porque a mi nene varias veces lo han golpeado en la escuela… lo tuve tres meses sin ir, queríamos que Delegación de Escuelas le consiguiera otra vacante, pero no tuvimos respuestas de nadie”, expresó Carmen.
Ante la falta de reubicación y la presión institucional, la familia se vio empujada a reincorporar al menor: “La escuela se encargó de hacernos una denuncia porque el nene no iba a clases y tuve que volver a mandarlo, pero siempre le están pegando”, agregó con indignación.
Falta de respuestas oficiales y revictimización
La abuela señaló directamente la inacción por parte de la Supervisión escolar y las autoridades del establecimiento. Aseguró que las respuestas se limitaron a excusas administrativas y a responsabilizar indirectamente al menor afectado.
Respecto a la falta de vacantes, desde el área educativa se argumentó la inexistencia de lugar en otros establecimientos, obligando al retorno del alumno al foco de conflicto.
Ante los reiterados episodios de hostigamiento y amenazas, la dirección del colegio habría señalado que “él también dice cosas”, minimizando el cuadro de vulnerabilidad del menor.
Como única solución ante los ataques, las autoridades propusieron que el niño salga en un horario diferido, una medida que la familia considera ineficaz dado que las agresiones continúan en las inmediaciones del edificio.
El punto de quiebre ocurrió recientemente, cuando el alumno fue nuevamente golpeado, debiendo ser trasladado al hospital local debido a la intensidad de los dolores.
Temor por la integridad del menor
Tras el último episodio registrado este jueves alrededor de las 13 horas, la familia decidió nuevamente interrumpir la asistencia escolar del niño, exigiendo una intervención urgente de las autoridades provinciales y una solución definitiva para su pase a otra institución.
“Nadie me asegura que mañana no venga cortado”, advirtió Carmen con extrema preocupación, al tiempo que cuestionó la postura de la dirección frente a los hechos ocurridos en la vía pública: “La directora le dice a mi esposo que van a poner protocolo y los chicos salen y se pegan, ella dijo que no tenía nada que ver porque el chico estaba afuera de la escuela, cuando peleaban al frente”.
El caso vuelve a poner en debate los protocolos de actuación frente al bullying, la contención institucional y la seguridad en los establecimientos educativos de la región.







