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El radicalismo chubutense debate su identidad entre la lealtad a Torres y el futuro de la mítica “Lista 3”

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La Unión Cívica Radical (UCR) de Chubut se encuentra en una encrucijada histórica. Mientras forma parte de la coalición de gobierno que lidera Ignacio “Nacho” Torres, las tensiones internas y las miradas divergentes sobre el futuro del partido centenario comienzan a dejar en evidencia una grieta de cara a los próximos desafíos electorales.

En este escenario de reconfiguración, Sergio Guajardo —referente cordillerano e hijo del histórico exintendente de El Maitén, Miguel Guajardo— dialogó en exclusiva con FM DEL LAGO y aportó una mirada de sensatez territorial, pero sin esquivar los debates de fondo que atraviesan al partido.

La lealtad institucional como prioridad

Para Guajardo, la discusión sobre si el radicalismo debe mantener la alianza con el oficialismo provincial (Despierta Chubut) o recuperar la pureza de la tradicional “Lista 3” es un debate válido, pero que no debe atentar contra la gobernabilidad actual.

“Yo trabajé para que este gobierno llegue a ser gobierno y por lo tanto voy a acompañar hasta que termine. No podemos decir a mitad del camino ‘vamos para otro lado’, seamos serios”, enfatizó de manera tajante.

A pesar de no ocupar un cargo público en el Ejecutivo —su labor actual está ligada al cooperativismo—, el dirigente remarcó su identidad partidaria: “Yo soy radical y no pienso sacar el pie del plato”. Sin embargo, supeditó las definiciones electorales futuras a lo que dictamine la Convención y el Plenario partidario: “Si deciden acompañar por mayoría a Despierta Chubut, estaremos ahí; si el partido decide ir por la Lista 3, acompañaremos”.

Radiografía de la interna: el “sector peluca” y el reclamo del interior

Al analizar las corrientes que hoy pujan por la conducción de la UCR chubutense, Guajardo identificó con picardía a los actores en juego: “Hay un sector del radicalismo que es el ‘sector peluca’ [en alusión a la sintonía con el universo libertario] y son, en total, tres sectores los que van a disputar la conducción”.

Frente a esta fragmentación, el dirigente sacó chapa del armado que viene consolidando junto a los jefes comunales y referentes de la región, prontamente asumirán conducciones partidarias en 36 localidades.

Guajardo confirmó que avanzan con el Bloque del Interior, en ese sentido dijo que se conformó el bloque de la UCR Cordillerana y del interior provincial para ganar peso específico,  “Pretendemos que nos escuchen, vamos por eso. Este fin de semana tenemos una reunión política y de ahí vamos a ver cómo seguir”, adelantó.

Autocrítica sobre la gestión de Torres y el valor del diálogo

Aunque ratificó su apoyo al gobernador, Guajardo no dudó en señalar las falencias que percibe en el día a día gubernamental, poniendo el foco en el vínculo con el ciudadano de a pie. “Veo que falta un poco de diálogo con la gente, hay que salir y golpear la puerta de la casa, explicarle cómo estamos. Hay un error en la comunicación, hay que blanquear la situación”, analizó, contrapesando que, de igual modo, la gestión cuenta con “muchos aciertos”.

Asimismo, dio una muestra de pragmatismo político al relatar sus recientes gestiones en la Legislatura Provincial para destrabar problemáticas de las cooperativas, donde se reunió con legisladores de la oposición como el senador peronista Carlos Linares y los diputados Coliñir y Pais, además de los radicales Gustavo Menna, Orlando Ongarato y Sergio Juncos. “Somos de partidos diferentes, pero el diálogo siempre tiene que estar. Las puertas se abren y se dialoga”, subrayó.

La carrera por la conducción: ¿El “empuje” de Merino o una figura del interior?

Finalmente, la danza de nombres para presidir el Comité Provincia de la UCR fue otro de los puntos álgidos de la entrevista. Guajardo reconoció que el intendente de Trelew, Gerardo Merino, es quien se planta con más fuerza en la cancha, “No escuché a nadie más decir que quiere ser presidente. Escuché a Barneche, pero no lo dijo abiertamente. Merino lo expresa y va para adelante, tiene empuje, es joven y tiene ganas”.

Si bien valoró el perfil de Merino y la impronta institucional del vicegobernador Gustavo Menna, Guajardo dejó la puerta abierta a una interna si no hay consenso: “Es ahí donde se dirime la participación del partido. A mí me interesa la institución; no quiero un presidente que solo quiera figurar, quiero uno que recorra la provincia, que salga, que hable y que camine el interior”.

Con las asunciones locales a la vuelta de la esquina y un plenario clave en el horizonte cercano, el radicalismo de Chubut empieza a mover sus piezas en un tablero donde se juega, ni más ni menos, que su nivel de protagonismo en el mapa político provincial.