“A mi hijo le arruinaron la vida con falsas publicaciones”
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En el marco de una investigación que lleva adelante el Ministerio Público Fiscal por una presunta situación de abuso en un playón del barrio Estación, la Justicia busca determinar la veracidad de la denuncia realizada el pasado viernes por el padre de un niño de 7 años. Sin embargo, en paralelo a la causa judicial, se ha desatado una “condena social” en plataformas digitales que hoy suma una nueva y dramática arista.
Rafael, padre de un adolescente de 14 años que fue señalado a través de redes sociales como el presunto autor del hecho, rompió el silencio en FM DEL LAGO. En una entrevista cargada de angustia, el hombre aseguró que su hijo es víctima de una falsa acusación y denunció el hostigamiento que padece su familia.
El rol de las redes sociales como “cloaca” digital
El testimonio de Rafael pone el foco en el peligro de los escraches virtuales antes de que la Justicia dicte sentencia. Según su relato, el adolescente no coincide con la descripción de la causa, pero su foto circuló masivamente en grupos de Facebook e Instagram.
“Lamentablemente el Facebook es una cloaca. Le jodieron la vida con los escraches; sus propios compañeros lo están tratando de algo que no fue. Mi hijo no estuvo ese domingo en el barrio y la gente lo señala con el dedo”, expresó el padre.
Pruebas y disposición ante la Justicia
Rafael fue tajante al afirmar que cuenta con pruebas que desvinculan a su hijo del horario y lugar del hecho denunciado:
• Registros de video: El padre afirma poseer cámaras de seguridad que muestran al joven saliendo de su casa a las 17:00 y regresando a las 22:00 el día del incidente.
• Colaboración judicial: Aseguró que desde el primer momento se presentó ante la Fiscalía para poner a su hijo a disposición de la investigación.
• Denuncias por amenazas: Debido a que recibió advertencias de personas que pretendían incendiar su vivienda, Rafael radicó una denuncia por amenazas.
El impacto psicológico en el menor
El padre describió un escenario de profunda angustia para el adolescente, quien manifiesta temor al salir a la calle debido a la mirada de los vecinos. “Anímicamente trato de contenerlo lo más que puedo. A mi nombre lo pueden escrachar porque soy grande, pero el de un nene inocente no”, manifestó.
Asimismo, Rafael destacó una situación dolorosa dentro del entorno familiar: mediante el contacto con administradores de grupos de Facebook, logró identificar que fueron propios familiares quienes habrían filtrado la foto del menor para iniciar las publicaciones difamatorias.
Un debate de fondo
A pesar de la situación que atraviesa, el entrevistado dejó clara su postura personal sobre la justicia juvenil: “Soy una persona que está a favor de la baja de la edad de imputabilidad, pero en este caso sé y puedo comprobar que mi hijo estuvo en otra parte. No tenemos nada que ocultar”.
Mientras la fiscalía continúa con las pericias y entrevistas correspondientes para esclarecer lo sucedido en el playón del barrio Estación, el caso vuelve a encender las alarmas sobre el daño irreparable que pueden causar las noticias falsas y la justicia por mano propia en la era digital.







