Esquel registra unos 8.300 perros y refuerza las castraciones ante los reclamos por animales sueltos
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La presencia de perros sueltos en la vía pública continúa generando preocupación entre vecinos de distintos sectores de Esquel. Frente a los reclamos de referentes barriales, la directora de Fauna Urbana del municipio, Patricia Giacobone, brindó detalles sobre las intervenciones que se realizan, las dificultades operativas del área y la importancia de avanzar con la castración y la tenencia responsable.
En diálogo con FM DEL LAGO, la funcionaria se refirió particularmente a la situación del barrio Bellavista, donde vecinos plantearon su preocupación por la cantidad de animales que circulan sin supervisión.
Giacobone explicó que el pasado 7 de octubre mantuvo una reunión con referentes vecinales para coordinar acciones conjuntas y mejorar la respuesta municipal.
“Estuvimos reunidos ese día en el barrio, estuvieron muchos vecinalistas y coordinamos un trabajo más efectivo en conjunto”, indicó.
La directora explicó que durante más de un año no pudieron realizar jornadas de castración en ese sector debido a que la sede vecinal permanecía cerrada. Aclaró que se efectúan intervenciones cuando existen denuncias, aunque señaló que no recibió reportes de mordeduras provenientes de ese barrio.
Según detalló, algunos de los reclamos que llegan al área están relacionados con perros que rompen bolsas de residuos en la vía pública.
Perros de caza y animales abandonados
La funcionaria también advirtió sobre una problemática que, según describió, se repite en distintos sectores de la ciudad: la presencia de perros que son trasladados desde zonas rurales y luego quedan en la vía pública.
“Cuando se termina la caza de liebre empezamos a ver muchos perros en situación de calle. Son perros que utilizan en la caza y después los dejan tirados”, afirmó.
En ese contexto, mencionó situaciones registradas en Valle Chico, donde se detectaron varias perras en celo, y en el barrio Badén, donde señaló que hay numerosos galgos circulando por las calles.
También indicó que el municipio trabaja en los barrios Estación y otros sectores con alta presencia de animales.
Giacobone explicó que los inspectores se contactan con las familias para recordarles que los perros deben permanecer dentro de sus propiedades y que es necesario recurrir a la castración para evitar la reproducción no planificada.
“Si la perra está en celo, hay que llevarla a castrar. Si está en la calle, podemos levantarla y llevarla a castrar”, sostuvo.
La directora remarcó que el trabajo requiere coordinación con los vecinos, ya que algunos propietarios se resisten a realizar las intervenciones.
Dos trabajadores para atender toda la demanda
Uno de los principales inconvenientes que enfrenta Fauna Urbana es la limitada cantidad de personal disponible para responder a los reclamos de toda la ciudad.
“Estamos trabajando en un conjunto de acciones, pero el personal de Fauna es muy reducido: son dos personas trabajando. Todo el trabajo recae sobre dos personas”, señaló Giacobone.
La funcionaria explicó que, cuando reciben un llamado, intentan acudir rápidamente para evaluar la situación, aunque esos mismos trabajadores también deben atender las tareas vinculadas al quirófano móvil.
Pese a las limitaciones, el municipio mantiene las campañas de castración y busca ampliar la participación de los vecinos mediante las trabajadoras en terreno, que funcionan como nexo entre el área y las familias.
Un promedio de 293 castraciones mensuales
Giacobone destacó que el municipio realiza un promedio de 293 castraciones por mes y mencionó como ejemplo una jornada desarrollada en la sede vecinal del barrio 28 de Junio, donde se castraron 101 animales en una semana.
Sin embargo, advirtió que la cantidad de intervenciones todavía debe aumentar para reducir la reproducción y evitar que continúen creciendo las poblaciones de perros sin supervisión.
La funcionaria explicó que una perra puede tener un promedio de seis cachorros por camada y remarcó que la castración es una herramienta fundamental para prevenir nacimientos no deseados.
A modo de ejemplo, señaló que, entre los 293 animales castrados en un período mensual, 93 eran hembras. Según explicó, la reproducción de los animales que no son intervenidos puede generar cientos de nuevos cachorros en pocos meses.
También recordó que los machos sin castrar pueden reproducirse con varias hembras y que la intervención veterinaria contribuye a prevenir determinados problemas de salud.
Educación y tenencia responsable
La directora de Fauna Urbana reconoció que todavía existen camadas no deseadas que son encontradas en la vía pública, aunque sostuvo que su presencia ha disminuido desde que asumió al frente del área.
“Es un proceso largo, por eso apostamos a la educación”, expresó.
En ese sentido, explicó que cada vez resulta más difícil conseguir animales para las jornadas de castración, una situación que también observan las trabajadoras en terreno durante sus recorridas por los barrios.
No obstante, destacó que el municipio continúa trabajando y recordó que las políticas implementadas fueron reconocidas a nivel provincial y nacional por sus resultados.
Para Giacobone, la solución requiere sostener las castraciones, promover la educación y generar un mayor compromiso de los propietarios con el cuidado de sus animales.
El relevamiento estima 8.300 perros en Esquel
Otro de los datos aportados por la funcionaria corresponde al relevamiento poblacional que lleva adelante el municipio junto con las trabajadoras en terreno.
Según indicó, las estimaciones actuales ubican en aproximadamente 8.300 la cantidad de perros en Esquel, incluyendo sectores como Río Percy y Nahuelpan.
La funcionaria explicó que el número definitivo y desglosado del relevamiento estará disponible hacia fines de noviembre.
Con una población aproximada de 35.000 habitantes, la estimación representa un perro por cada cinco personas.
Giacobone señaló que las mayores concentraciones de animales se registran en Valle Chico, Badén, Ceferino y Cañadón de Bórquez.
Además, advirtió que la falta de patentamiento de los animales dificulta establecer estadísticas precisas sobre la cantidad de nacimientos y la población canina de cada sector. Según explicó, el trámite es gratuito, pero muchas personas no se acercan a realizarlo.
La cercanía de Esquel con chacras y campos también representa un desafío, debido a la circulación de animales entre las zonas rurales y urbanas.
“Tener un perro no es barato”
Finalmente, Giacobone hizo hincapié en la responsabilidad económica que implica tener animales y planteó la necesidad de que las familias evalúen sus posibilidades antes de incorporar mascotas al hogar.
“Considero que, por la situación que se vive, no deberíamos tener más de dos animales por familia. Tenemos sectores que tienen 11 perros en la ciudad por hogar”, manifestó.
La funcionaria recordó que el municipio ofrece castraciones gratuitas, mientras que una intervención en el ámbito privado puede costar alrededor de 150.000 pesos, según los valores que mencionó.
En ese contexto, insistió en la importancia de aprovechar los servicios municipales disponibles y de asumir un compromiso responsable con la alimentación, la atención veterinaria, la castración y el control de los animales.
La problemática de los perros sueltos vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de fortalecer las políticas de control poblacional, mejorar la capacidad de respuesta municipal y promover una mayor participación de los vecinos para garantizar la convivencia en los barrios de Esquel.







