“Buenos números en el cerro no necesariamente significan buenos números en Esquel”
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El ex concesionario del centro de esquí analizó el impacto del actual esquema de gestión privada y advirtió sobre la falta de articulación con las expectativas del sector turístico local, los residentes y los clubes.
En diálogo con FM DEL LAGO, el ex concesionario del centro de esquí La Hoya Martín Caplonch —quien operó diversos servicios en el complejo durante casi quince años— analizó el funcionamiento actual del atractivo invernal y el impacto económico que proyecta sobre la ciudad de Esquel y su cadena turística.
Haciendo una retrospectiva de los modelos de administración, Capllonch recordó que en su etapa al frente de sectores como gastronomía, la escuela de esquí y el rental, el formato imperante dividía responsabilidades: los privados gestionaban los servicios específicos mientras el Estado provincial conducía el centro a través del organismo correspondiente.
Gestión privada, cumplimiento de pliegos y expectativas locales
Ante el actual escenario de operación totalmente privada, el referente comercial señaló que se deben evaluar distintos niveles de análisis. Si bien reconoció que lo básico y necesario es constatar si el concesionario actual cumple con las normativas del pliego licitatorio, advirtió que eso no agota la discusión:
“Una cosa es lo que está firmado y lo otro es que cumpla las expectativas del residente, del rental de esquí, cada uno tiene su interés. El tercer nivel de ese modelo es ver si esta gestión colabora con el desarrollo turístico de Esquel”, enfatizó.
En esa línea, evaluó que la decisión del Estado de privatizar la operación a largo plazo (con una concesión a 30 años sobre un activo provincial que no fue enajenado) fue acertada en su momento y bajo las herramientas disponibles, al tiempo que remarcó que a nivel global conviven tanto casos de éxito como de fracaso bajo administraciones estatales o privadas.
Desfasaje entre la actividad del cerro y el negocio en la ciudad
Uno de los ejes centrales de la entrevista giró en torno al derrame económico real de la temporada invernal en la economía urbana. Al respecto, Martín Caplonch advirtió que “buenos números en el cerro no necesariamente significan buenos números en Esquel”, ejemplificando que incluso durante gestiones estatales anteriores se registraron fluctuaciones importantes de demanda —como la caída de 100 mil a 60 mil esquiadores entre 2015 y 2017— que luego volvieron a repuntar.
Sin embargo, alertó sobre percepciones cualitativas que preocupan a los prestadores locales: “En el 2015 teníamos la mitad de ofertas de cubiertos que ahora […] en los últimos años el promedio llegó a 2.7 % [en relación a la venta de pases]; en la percepción del sector turístico se gasta menos en Esquel, el invierno no nos sirve como negocio”.
Para el ex concesionario, más allá de factores exógenos como la escasez de nieve, el principal desafío institucional recae en la necesidad de acortar distancias entre la operación del centro invernal y el tejido socioeconómico local: “El cerro está operativo y funciona, la calidad para el usuario está dentro de los márgenes normales, pero al sector turístico y al residente le cuesta encontrar puntos de contacto con las expectativas del centro de esquí. Tenés que administrar un cerro pero no podes ser un fantasma en la comunidad”, concluyó.







