Crisis y caída del consumo en Esquel: Por primera vez en años, hay más oferta que demanda de alquileres
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Así lo reflejó el contador y empresario inmobiliario Jorge Vernengo, quien analizó la radiografía económica de la ciudad. El regreso de los alquileres temporarios al mercado mensual, el peso de las tarifas de servicios y el impacto del freno en la obra pública.
El mercado de alquileres en Esquel registra un giro inédito en comparación con los últimos años. Tras un largo período de escasez y listas de espera, la oferta de viviendas hoy supera ampliamente a la demanda, en el contexto de una economía nacional que en efecto cascada afecta fuertemente a la local. Así lo describió el contador Jorge Vernengo, propietario de la prestigiosa Inmobiliaria Ameghino 830, en una profunda entrevista brindada a FM DEL LAGO.
“Desde el año 2000 tenemos inmobiliaria y estudio contable en Esquel, lo que nos da un cúmulo de información para dar un pantallazo. Hoy, algo que no nos venía pasando, tenemos 15 casas de dos dormitorios disponibles para alquilar. El año pasado teníamos lista de espera; hoy tenemos más oferta que demanda, una situación que no veíamos desde el período 2018/2019”, graficó Vernengo.
Los motivos del fenómeno: Sueldos relegados y el fin del “boom” temporario
Para el empresario, este cambio de escenario obedece principalmente a dos factores: la pérdida del poder adquisitivo y el masivo retorno de propiedades que antes se volcaban al turismo diario.
En cuanto a los valores, detalló que un alquiler de dos dormitorios oscila hoy entre los 600 y los 800 mil pesos mensuales. “A los empleados públicos les cuesta alquilar, los sueldos han quedado abajo y algunos han tenido que volverse a la casa de sus padres”, lamentó.
Por otro lado, el mercado temporario dejó de ser el negocio rentable que fue entre 2023 y 2024. “Con el valor del dólar de ese momento, había unas 160 casas que se alquilaban por día. Hoy, una casa de 800 mil pesos equivale a unos 571 dólares mensuales. Mantenerla por día implica pagar servicios a valor real, desgaste, pintura y ropa de cama, por lo que muchas propiedades volvieron al mercado mensual. Estimo que hoy debe haber entre 60 y 80 casas en esa situación en la ciudad”, precisó.
El impacto de las tarifas y la dependencia del empleo estatal
Vernengo, quien también se desempeña como auditor externo de la Cooperativa de 16 de Octubre, sumó al análisis el peso de los servicios públicos: “Históricamente, la tarifa de una casa de familia rondaba el 10% del salario de un empleado de comercio. Hoy ronda los 140 mil pesos por mes, y eso también pesa fuerte a la hora de alquilar”.
Al analizar la matriz económica de Esquel, el contador fue categórico respecto a la falta de motores productivos genuinos y el impacto del ajuste estatal:
Sin obra pública ni inversión: “Nuestra economía está deprimida. El gran ingreso entra por la portada con el sueldo de los empleados públicos, el ejército, el sector ganadero y el turismo. Cuando había mucha obra pública, había empresas que tenían 300 empleados. Hoy el gasto público no está y genera una falta de recursos muy importante; tampoco hay inversión privada”.
El factor climático en el turismo: “El turismo como estamos no camina. No nieva en invierno y tenemos incendios en verano. Se notan las tres semanas de la temporada de tulipanes que generan un revuelo, pero si tuviéramos ese movimiento 180 días al año, traeríamos tres vuelos semanales”.
Locales vacíos comerciales: Costos fijos de hasta 10 millones de pesos
La recesión no solo afecta a las viviendas, sino que es visible en las principales arterias comerciales de la ciudad, donde proliferan los locales vacíos. Según Vernengo, el movimiento comercial actual es incapaz de absorber los costos de estructura.
“Un empleado de comercio, sumando aguinaldo y cargas sociales, representa hoy unos 2.5 millones de pesos por mes. Si sumás impuestos y servicios, cualquier comercio chico tiene hoy 10 millones de pesos de gastos fijos”, calculó. Ante este panorama, advirtió que los propietarios deberán ceder en las pretensiones económicas: “El mercado se va a tener que acomodar solo, no se puede tener un local cerrado un año. Yo, antes de tener una casa cerrada por cobrar 100 mil pesos más, prefiero bajar el precio”.
El contraste con el modelo productivo y la mirada nacional
Para finalizar, el entrevistado comparó la realidad local con la de regiones con fuerte explotación de recursos, y señaló que la preocupación de los comerciantes se replica en las grandes urbes del país.
“Tuve la oportunidad de ir a Añelo, en Vaca Muerta, y es infernal el movimiento porque hay riqueza y la están explotando. Pero este problema no es solo de Esquel. Tengo clientes en Buenos Aires y están muy preocupados por el volumen de venta y la rentabilidad. Hoy estoquearse ya no sirve, no se especula más; con la rapidez de la información y el transporte, lo que necesitás lo tenés en cinco días”, concluyó.







