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41 años de vocación y compromiso, ahora recientemente jubilado del Banco Nacion

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Una trayectoria de esfuerzo, respeto y dedicación llegó este lunes a su emotivo final. Tras 41 años de servicio ininterrumpido, Oscar González cumplió su última jornada laboral en el Banco Nación en la ciudad de Esquel, marcando el cierre de una etapa profunda ligada al crecimiento de la comunidad cordillerana.

En un mano a mano con FM DEL LAGO, González recorrió los hitos de su extensa carrera, recordó sus humildes comienzos y compartió sus sensaciones en este día tan especial.

De los orígenes en el campo al correo: “Pensé que no duraba ni un mes”

El histórico postal rememoró cómo fueron sus primeros pasos en la institución, un ingreso que se dio en un contexto completamente diferente al actual y casi de casualidad. “41 años de servicio, de mi primer día de trabajo casi no me acuerdo, pensé que acá no iba a durar ni un mes porque no era lo mío, yo venía del campo y acá era como que no era mi hábitat; de a poco me fui acostumbrando”, relató con sinceridad.

Su llegada al banco se gestó a través de los códigos de la época, donde los trabajadores próximos a retirarse solían ceder su lugar a familiares o allegados de confianza. “Quien se jubiló me propuso a mí porque era conocido, casi que yo no quería. Le dije ‘voy a probar’, él me trajo, me presentó… mi patrón era amigo del gerente, empecé de a poco y son muchos recuerdos”, expresó.

Respeto, compañeros y el cariño de la gente

A lo largo de cuatro décadas, González vio pasar generaciones de jefes y vecinos que recibían su correspondencia diaria. Para él, el secreto de tan prolongada permanencia se basó en valores simples pero firmes: “Por acá han pasado tantos gerentes y compañeros, mucho cariño de la gente. Uno va tratando de hacer las cosas bien, siempre con respeto y puntualidad, esto es lo que te lleva a tener el respeto de todos”.

Una nueva etapa sin alarmas ni horarios

Consultado sobre cómo proyecta su vida de aquí en adelante, el flamante jubilado aseguró que buscará recuperar tiempo compartido y disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas.

“Ahora ya hay que dedicarle más tiempo a la familia y tratar de disfrutar más, sin horarios, sin alarmas. Tampoco quedarse quieto, siempre hay algo para hacer, ya sea en el deporte o con alguna otra actividad”, concluyó con una sonrisa, despidiéndose de ventanillas y repartos tras una vida entera de labor postal.