La salud en el corazón de la meseta: el desafío de trabajar en parajes de 100 habitantes
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En el marco de las 9nas Jornadas de Trabajadores de Salud en Terreno (TSCT) que se desarrollan en Esquel, Alexandra Aranda, referente de Buen Pasto, relató la dura realidad de la ruralidad: rutas intransitables, una población mayoritaria de adultos mayores y la preocupación por el alcoholismo.
La Sociedad Rural de Esquel se convirtió esta semana en el epicentro del intercambio de experiencias sanitarias de toda la provincia. Entre las cientos de historias, destaca la de Alexandra Aranda, Trabajadora Comunitaria de Salud en Terreno (TCST) de Buen Pasto, una pequeña localidad que, según el último relevamiento, no supera los cien habitantes.
El día a día en la ruralidad
Buen Pasto es una comunidad donde el tiempo y las distancias se miden de otra manera. Alexandra trabaja codo a codo con la enfermera del Puesto Sanitario local para cubrir las necesidades de una población donde el 60% son adultos mayores.
“Hago las visitas domiciliarias, controlamos la presión y la diabetes. Dependemos operativamente del Hospital de Sarmiento, que está a 90 kilómetros de ripio por una ruta donde casi no transita nadie”, explicó Aranda en diálogo con FM DEL LAGO.
La logística es, quizás, el enemigo más silencioso. Si bien el contacto con los vecinos en el casco urbano es fluido, el clima patagónico impone sus reglas:
“En invierno se complica por la nieve. Con las lluvias se revientan las alcantarillas y se inunda; el año pasado estuvimos un mes sin poder salir. Vialidad trabaja, pero a veces la naturaleza gana”.
Sin médico, pero con presencia constante
La falta de un médico estable en el paraje obliga a las trabajadoras de terreno a ser el nexo vital para la supervivencia de los pacientes crónicos. Alexandra es la encargada de asegurar que la medicación para hipertensos y diabéticos llegue a cada hogar, sin importar el estado de los caminos.
Además de los adultos, el sistema de salud monitorea a los 18 alumnos que asisten a la escuela local (desde nivel inicial hasta secundaria) con controles de vacunas y seguimiento general, extendiendo su cobertura incluso a los establecimientos rurales más alejados.
El alcoholismo: un desafío social
Más allá de la asistencia clínica, las Jornadas en Esquel sirven para abordar problemáticas sociales profundas. Alexandra compartió su preocupación por una realidad que golpea a su comunidad y para la cual buscan nuevas herramientas de abordaje:
“En Buen Pasto tenemos que trabajar mucho el alcoholismo. Hay un índice alto y a veces no sabemos por dónde empezar; es lo que más nos preocupa hoy”, confesó.
El encuentro en Esquel, que incluyó talleres sobre emergencias (como los incendios cordilleranos y las inundaciones en Comodoro Rivadavia), le permite a referentes de la meseta como Aranda llevarse estrategias para aplicar en su territorio, allí donde la Ruta 27 se interna en la estepa y la salud depende, fundamentalmente, del compromiso humano.







