Vecinos de la calle Desalojo del 37 esperan la finalización del adoquinado tras décadas de espera
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La obra, que comenzó en noviembre del año pasado, transformará el sector entre el 0 y el 1800. A pesar de las demoras causadas por las recientes lluvias, los residentes celebran la mejora de un barrio con historia que se remonta a finales de la década del 70.
Las cuadrillas de trabajo continúan con las tareas de pavimentación con adoquines en la calle Desalojo del 37, una arteria vital de Esquel que atraviesa un proceso de renovación esperado por años. Si bien el avance se vio afectado por las condiciones climáticas de los últimos días, el optimismo prevalece entre quienes habitan la zona.
“Desde el Mundial del 78”
En diálogo con FM DEL LAGO, Eduardo Arbilla, vecino histórico del sector, recordó el arraigo de su familia con el barrio: “Estamos acá desde el Mundial del 78, cuando mi papá habilitó el negocio. Ver que finalmente llega el adoquinado es muy lindo para nosotros, estamos conformes”.
Arbilla explicó que, aunque la obra formal comenzó a tomar ritmo en noviembre, los preparativos se toparon con complicaciones climáticas en diciembre. “El agua rompió un poquito el terreno y eso demora, pero hay que esperar y ver qué pasa. Por ahora, desde noviembre dejamos los vehículos afuera para permitir que trabajen”, señaló.
Mano de obra local y mejoras integrales
Un detalle destacado por los vecinos es la composición de las cuadrillas que llevan adelante la tarea manual de colocación. “Acá son las mujeres las que trabajan en el adoquinado”, resaltó Arbilla, poniendo en valor el rol femenino en la obra pública municipal.
Además del pavimento, el proyecto contempla una puesta en valor de los espacios comunes del sector:
• Iluminación: Se instalarán nuevas luminarias para mejorar la seguridad nocturna.
• Mobiliario urbano: Colocación de bancos para los vecinos.
• Espacios verdes: Refacción de la “placita” del barrio para el disfrute de las familias.
A la espera de que el tiempo acompañe en las próximas semanas, los vecinos de la intersección con A.P. Justo aguardan que el barro y las zanjas queden definitivamente en el pasado, dando paso a una infraestructura moderna que jerarquice uno de los barrios con más trayectoria de la ciudad.







