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La modernización laboral es un paso inevitable para crecer y salir del estancamiento de décadas

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El mal denominado proyecto de Reforma Laboral está entrando en su instancia final, luego de un amplio debate por el cual los actores del trabajo, el empresariado y la política han expuesto sus puntos de vista.

Desde un primer momento y más allá de las negociaciones de ocasión para lograr alineamientos políticos, la Federación Empresaria del Chubut expresó una postura clara y contundente acerca de los efectos nocivos de seguir bajo un régimen laboral vetusto y que ha llevado a un estancamiento de décadas en todo el país.

El crecimiento (no el desarrollo) sólo vino de posibilidades que incluso están fuera de nuestro dominio, como el hallazgo de Vaca Muerta. Ello permitió un crecimiento inédito para Neuquén, creando fuentes de trabajo y con el anuncio de inversiones millonarias. Pero no ha llevado a un desarrollo real del país, sino que hizo de fuerte contraste con una galopante tasa de desocupación en el resto del territorio.

Tampoco las épocas de bonanza que supo tener el país con el viento de cola para sus commodities significaron una refundación de las bases sobre las que se fue consolidando un mercado laboral que pide a gritos un cambio de reglas.

La modernización laboral es un elemento indispensable para poder crecer y lograr un desarrollo sustentable. No necesitamos tasas chinas. Se precisa de un esquema de entendimiento para que las pymes, motor principal del empleo genuino, sigan apostando por la inversión y dejen de mirar por el espejo retrovisor de los costos confiscatorios de un sistema inviable.

No entendemos la modernización como una flexibilización en contra del trabajador, sino como una herramienta que elevará las condiciones para movilizar el mercado de trabajo, que hoy no sólo muestra signos de retroceso, sino que afronta otra dinámica preocupante: la informalidad.

Esa tendencia de estancamiento, que estuvo acompañada en los últimos años por una inédita precarización laboral, también es consecuencia de una ley laboral que ha generado un verdadero cepo para el crecimiento.

Ningún país es viable si quienes deben dar empleo (las pymes) no están en condiciones de poder expandirse bajo un esquema de certidumbre y con posibilidades ciertas de inversión.

El debate ya se ha dado en los hechos. Y muestra que en 20 años no ha habido crecimiento del sector privado y muy por el contrario se ha engrosado la bolsa de trabajo del Estado.

Al mismo tiempo, los índices de conflictividad y litigios en tribunales han crecido exponencialmente, a punto tal de no tomar personal ante el riesgo que la industria del juicio laboral se siga llevando puesta a las pequeñas y medianas empresas de nuestra región y el país.

Hoy el proyecto que se debatirá en el Congreso aparece como una oportunidad para poder transitar un camino diferente y no chocar, siguiendo por la misma ruta que nos ha llevado al borde del abismo.