La calle Pellegrini avanza con obra de adoquines que coloca una cooperativa de Mujeres de Esquel
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Una cooperativa integrada exclusivamente por mujeres lleva adelante la pavimentación en un sector de Esquel que esperó obras por más de 15 años. Entre el nivel de las calles y el acarreo de materiales, Denise —futura licenciada— lidera un equipo que rompe prejuicios sobre el “trabajo pesado”.
En la intersección de la calle Pellegrini, entre Roberts y Carrasco, el sonido constante de los adoquines encastrando marca el ritmo de una transformación esperada por décadas. Allí, un grupo de seis mujeres del barrio no solo está cambiando la fisonomía de su lugar, sino también los estereotipos de la construcción vial.
En diálogo con el móvil de FM DEL LAGO, Denise, referente del equipo, compartió el orgullo de ser las protagonistas de esta mejora urbana: “Muchos dicen que este trabajo es pesado, pero no es así. Lo bueno es que somos todas vecinas, nacidas y criadas acá, trabajando para nuestro propio barrio después de 15 años sin obras”.
El oficio de la precisión
El trabajo de la cooperativa es integral. No se trata solo de colocar las piezas de hormigón; las tareas incluyen sacar niveles, acarrear materiales y asegurar la base para que la obra perdure. Según explicaron, el municipio provee los insumos de alta calidad, mientras ellas aportan la mano de obra en jornadas que van de 8 a 15 horas.
• Rendimiento: En apenas un mes, el grupo está por finalizar los primeros 100 metros y ya planea avanzar con 150 metros más hacia la calle Don Bosco.
• Ingresos: Las trabajadoras perciben entre 700 y 800 mil pesos mensuales cada una, dependiendo de la especificidad de la tarea (como la colocación técnica), cobrando a los 15 días de finalizada cada etapa.
• Aprendizaje: “Cuando arrancamos, ninguna tenía idea de este trabajo, pero aprendimos muy rápido”, confesó Denise, destacando la rotación de tareas para que todas dominen el oficio.
Entre adoquines y libros
El caso de Denise es un reflejo de superación constante. Mientras nivela calles bajo el sol o el viento cordillerano, se encuentra en el tramo final de su formación académica. Ya es Técnica Agropecuaria y está a solo un año de recibir su título de Licenciada en Empresas Agropecuarias.
“El sábado terminamos estos cien metros y la semana que viene seguimos. Estamos orgullosas de lo que hacemos”, señaló con firmeza.
La respuesta de la comunidad ha sido de acompañamiento total. Los vecinos, conscientes de que son sus propias familias quienes están mejorando el acceso a sus hogares, las asisten con mate y jugos durante las jornadas laborales. Es, en definitiva, una obra donde el sentido de pertenencia pesa mucho más que el propio cemento.







