Incertidumbre en el Casino Trewelyn: Tras la audiencia, los trabajadores ratifican su unidad frente a la crisis
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Luego de la audiencia celebrada en la Secretaría de Trabajo para abordar el sorpresivo cierre de la sala de juegos en Esquel, el gerente del Casino Trewelyn, Martín Chulía, compartió el difícil presente que atraviesa el personal. En contacto con FM DEL LAGO, el referente destacó el valor del acompañamiento institucional y comunitario que han recibido los 50 empleados afectados, lo que les permite afrontar con mayor firmeza un escenario de extrema sensibilidad social.
Un conflicto que arrastra antecedentes
Según explicó Chulía, la situación actual es el desenlace de una serie de irregularidades que comenzaron a manifestarse el año pasado. El gerente recordó que la empresa intentó en su momento implementar un procedimiento preventivo de crisis que incluía una reducción salarial, propuesta que fue rechazada de plano por los trabajadores.
“La vez pasada se quiso presentar un proceso paliativo de crisis el cual no aceptamos. Desde el año pasado venimos con situaciones como la baja de sueldos, y luego todo quedó en espera hasta este momento”, detalló el responsable de la sala.
El reclamo por herramientas de gestión
Chulía fue autocrítico respecto a la falta de recursos para revertir el deterioro de la unidad de negocios, enmarcando la situación en una crisis económica generalizada que afectó la operatividad del casino. No obstante, subrayó que la prioridad absoluta en este momento es la defensa de la fuente laboral y el cumplimiento de las obligaciones patronales.
• Respaldo colectivo: El personal manifestó sentirse acompañado no solo por sus familias, sino también por el arco político y gremial, lo que aporta una cuota de tranquilidad ante la falta de certezas por parte de los propietarios de la firma.
• Estado de alerta: Los trabajadores permanecen a la espera de las novedades que surjan de las mesas de negociación técnica, con el objetivo de encontrar una salida que garantice la continuidad de los puestos de trabajo.
• Firmeza en los derechos: “Hoy nos compete luchar por nuestra parte; necesitamos solucionar esto”, sentenció Chulía, reafirmando que el compromiso de los empleados se mantiene intacto a pesar de la compleja realidad administrativa de la empresa.
La expectativa de los trabajadores está puesta ahora en los plazos fijados por la conciliación obligatoria, periodo que consideran clave para determinar si existirá un traspaso de la explotación o si el Estado provincial deberá intervenir para asegurar la actividad en la región.







