Escriba para buscar

Destacadas

“Está bastante complicado”

Compartir

 

 

 

El sector turístico de la cordillera atraviesa un momento complejo en el tramo fuerte del invierno. La baja afluencia de visitantes genera inquietud entre los prestadores locales, que incluso manteniendo tarifas accesibles y promociones especiales registran niveles mínimos de reservas.

Un claro reflejo de esta situación es el que atraviesa Mariana Giorgi, propietaria del Complejo Costa del Percy, ubicado sobre la calle John Daniel Evans, entre Apiwan y Costanera. Con dos décadas de trayectoria en la localidad, la referente describió un escenario económico adverso en diálogo con FM DEL LAGO.

“La situación está un poco complicada. Hace veinte años estamos trabajando; este año está más difícil que el año pasado. Tenemos precios bajos, las cabañas están bien ubicadas en el centro del pueblo, pero para esta semana que viene tenemos una única reserva”, señaló con preocupación sobre el complejo, que cuenta con seis unidades con capacidad total para 24 pasajeros.

Tarifas congeladas y retracción del consumo

Frente al menor flujo de visitantes —provenientes principalmente de la costa de Chubut y de Buenos Aires—, los prestadores debieron apelar a la contención de precios. “Los valores están igual que el año pasado; tengo una cabaña que sale 55 mil pesos para dos personas por día. En verano teníamos tarifas un poco más altas, pero para los tulipanes ya comenzamos con valores ajustados y volvimos a bajar. Me parece que todos estamos en el mismo barco”, indicó Giorgi.

Al analizar las causas de este freno en la actividad, la propietaria apuntó a factores macroeconómicos que exceden al destino: “Considero que hay falta de dinero; el que tiene, guarda. El público de nuestras cabañas es gente que está reteniendo la plata para priorizar otras cosas. Yo no vivo solamente de las cabañas, soy profesional y hasta mi obra social tengo cortada; está complicado el panorama general”.

Historia a pulmón y expectativas a futuro

El Complejo Costa del Percy es fruto de un proyecto familiar gestado con esfuerzo continuo desde su llegada desde Buenos Aires. “Mi madre fue la hacedora de este milagro; ella es maestra y esto se hizo a pulmón. Las cabañas las construimos con un crédito del Banco Chubut que terminé pagando yo”, recordó Giorgi, rememorando que el establecimiento supo atravesar todo tipo de contingencias a lo largo de los años, desde incendios hasta variadas crisis económicas.

De cara al futuro inmediato, la expectativa está puesta en la temporada de tulipanes, aunque el movimiento inicial también se presenta moderado. “Si bien hay algunas reservas para tulipanes, viene lento. Es lo que nos permite salvar el resto del año, pero el impacto en invierno es muy significativo. Ya tener en invierno menos camas ocupadas nos complica, sobre todo bajando más los precios y sumando promociones. Esperamos que esta temporada pueda remontar”, concluyó.