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“Es un monstruo gigantesco”

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Rodeados por tres frentes de incendio y cubiertos por el humo, los pobladores se organizan con equipos propios para salvar viviendas. “Daba impotencia ver llorar a los brigadistas cuando la cabeza del fuego les ganaba”, relató Sergio, carpintero y vecino de la zona.

La desesperación y la solidaridad se entrelazan en Villa Lago Rivadavia, donde el avance del fuego proveniente del Parque Nacional Los Alerces, Cholila y Epuyén ha puesto a la comunidad en una situación límite. En una entrevista profundamente conmovedora con FM DEL LAGO, Sergio Zúñiga , un carpintero local que dejó su oficio para colaborar en la emergencia, describió el escenario como “crítico y deprimente”.

Un frente de 20 kilómetros y tres amenazas activas

La Villa se encuentra actualmente bajo una presión extrema debido a la convergencia de varios focos: Desde Cholila, un frente de aproximadamente 20 kilómetros que avanza con fuerza hacia el Lote 14 por los intensos vientos, desde el Parque Nacional: El fuego que avanza por la zona de Estancia Los Murmullos y también desde Epuyén, la amenaza que llega por el sector de El Blanco.

“Estamos tapados de humo y rodeados de fuego”, explicó Sergio, quien instaló un tanque de agua (tótem) en su camioneta para asistir a quienes combaten las llamas. “Los brigadistas hacen kilómetros de faja y el viento los pasa por arriba. Es un monstruo que hoy está haciendo lo que quiere; creo que ya no va a haber avión que lo pueda apagar”.

Solidaridad vecinal frente a la desolación

A pesar del avance del fuego, el vecino destacó el “admirable” trabajo del voluntariado y de las fuerzas de seguridad (Bomberos, SPLIF, Manejo del Fuego). Según relató, cuando el fuego acecha una propiedad, el apoyo es inmediato: “Llegas a una casa en peligro y aparecen cincuenta camionetas con motobombas para dar una mano”.

Gracias a este esfuerzo conjunto, hasta el momento solo se ha registrado la pérdida de una vivienda en el sector, logrando defender exitosamente estructuras en zonas como la Ecoaldea, donde el fuego estuvo a escasos metros de los hogares.

Críticas a la gestión inicial y pedido de responsabilidad

En medio del llanto y la frustración, Sergio hizo un llamado a la responsabilidad informativa para no generar pánico innecesario en familiares que viven lejos, aclarando que, aunque el entorno arde, el pueblo en sí no ha sido alcanzado por las llamas.

Sin embargo, no ocultó su indignación por el origen del desastre: “No es momento de buscar culpables, pero después habrá que pedir explicaciones. Queremos saber por qué no se actuó cuando cayó el rayo en Parques; si se hubiera actuado a tiempo, hoy no estaríamos lamentando que se nos queme todo”.

“Son lágrimas de desolación. Lo que más duele es la impotencia de no poder pararlo, ver a los brigadistas que no duermen caminar en un solo pie y aun así no poder contra el fuego”, concluyó el poblador.