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El ex diputado Rubén Fernández explico el fracaso de la carta orgánica del año 2005

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La iniciativa, impulsada nuevamente por el abogado Gerosa Lewis, generó repercusiones en el ámbito político local. El ex diputado Menen Fernández repasó los antecedentes históricos del proyecto y advirtió sobre los desafíos de gobernabilidad y presupuesto que implica su implementación.

El debate sobre la necesidad de que Esquel avance hacia la sanción de su propia Carta Orgánica Municipal ha recobrado fuerza en los últimos días. La propuesta, reimpulsada por el abogado Gerosa Lewis, busca retomar un proceso que, según voces con historia en la política local, cuenta con antecedentes significativos y escollos que marcaron el rumbo institucional de la ciudad.

En diálogo con FM DEL LAGO, el ex diputado provincial Menen Fernández recordó los esfuerzos previos, haciendo hincapié en la gestión del ex intendente Rafael Williams. “Han pasado muchos años y recuerdo la convocatoria que hizo Williams para avanzar con la carta orgánica”, señaló Fernández, evocando la histórica convención constituyente donde se integraron figuras como Arturo Arden, Raúl Chacón, Carpinetti, González Salinas (Frente Vecinal), María Elena Paggi, el propio Gerosa Lewis y Gustavo Di Fiori.

Un antecedente marcado por el conflicto

Fernández rememoró que, tras el trabajo de los convencionales, el texto aprobado llegó a la Legislatura provincial, donde encontró una barrera insalvable. Según detalló, el proyecto enfrentó objeciones constitucionales que, en aquel contexto, se tornaron inamovibles.

“Llegó el momento de tomar una determinación porque no se encontraba la vuelta a la reformulación que esperaba la Legislatura. Eran tiempos políticos virulentos”, explicó el ex legislador. Aquel proceso culminó con el rechazo del texto por parte de 22 de los 27 legisladores provinciales, quienes, bajo la postura de figuras como Javier Touriñán, consideraron que no existía voluntad de realizar las modificaciones técnicas solicitadas.

El desafío de la gobernabilidad actual

Más allá de la retrospectiva histórica, el debate se traslada hoy a las necesidades administrativas de Esquel. Menen Fernández puso el foco en la operatividad de los gobiernos municipales, citando como ejemplo la experiencia de Iván Fernández, intendente de Lago Puelo.

“A él le toca aplicar la carta orgánica y me decía lo engorroso que resulta la implementación”, advirtió. Fernández explicó que la fragmentación política en el Concejo Deliberante —donde, por ejemplo, un intendente puede contar con una minoría de concejales propios— complica el día a día administrativo.

Asimismo, subrayó que cualquier reforma institucional conlleva una carga presupuestaria adicional. “Desde lo estrictamente administrativo se generan cuestiones que deberían agregarse y que significan una erogación. Hoy, a un intendente plantearle un incremento presupuestario del 30% es complicado; tiene que ser algo que realmente le sirva a la comunidad”, analizó.

El camino a seguir

Ante este escenario, la responsabilidad de una eventual convocatoria recae sobre el actual intendente, Matías Taccetta. Para el ex diputado, si bien el costo es un factor a considerar, el valor institucional de la Carta Orgánica es indiscutible: “Es una especie de constitución de una comunidad”, concluyó, aunque aclaró que este avance no debe interpretarse como un intento de independencia del resto del ordenamiento jurídico nacional.

La discusión está planteada. Resta ahora conocer si existe el consenso político necesario en Esquel para retomar este proceso, equilibrando las necesidades de autonomía administrativa con la realidad presupuestaria que atraviesan los municipios de la región.