Critican la falta de control sobre perros sueltos en Esquel y cuestionan la figura del “perro comunitario”
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El médico veterinario Ricardo De Oro advirtió que la proliferación de animales en la vía pública, sumada a la falta de responsabilidad ciudadana, representa un riesgo sanitario y de seguridad creciente para la ciudad.
La problemática de los perros sueltos en Esquel volvió a ponerse bajo la lupa tras las declaraciones del médico veterinario y ex responsable del área de Zoonosis municipal, Ricardo De Oro. En diálogo con FM DEL LAGO, el profesional trazó un panorama preocupante, asegurando que, pese a las campañas de castración, la situación en la ciudad se mantiene estancada o incluso ha empeorado debido a la falta de conciencia sobre la tenencia responsable.
“Esquel creció, pero no hay conciencia”
De Oro fue enfático al señalar que el problema excede la capacidad de las castraciones municipales. “Salimos a caminar y nos encontramos con perros sueltos en la bicisenda, en la plaza, en sectores como La Zeta o el cerro Willmanco. La gente pasea a sus mascotas sin correa y sin elementos para recoger sus desechos”, detalló.
El veterinario sostuvo que el crecimiento demográfico de Esquel exige un cambio de paradigma, donde el chipeo obligatorio y un censo de mascotas deberían ser la prioridad para identificar a los propietarios, dado que, según su visión, “todos los perros tienen dueño, aunque no se hagan cargo”.
Cuestionamientos a la ordenanza vigente
Uno de los puntos más críticos del análisis de De Oro apunta directamente a la legislación local. El profesional cuestionó la figura del “perro comunitario”, a la cual definió como una norma “controvertida” que, lejos de solucionar el problema, favorece la permanencia de animales en la vía pública.
“No puede ser que estemos favoreciendo al perro de la calle poniendo comederos y cuchas en la vía pública. Las protectoras deberían trabajar para conseguirles un hogar definitivo en lugar de defender la permanencia del animal en la calle”, señaló. En este sentido, lamentó que ante incidentes con mordeduras, la respuesta social a menudo sea la defensa del animal por encima de la responsabilidad del dueño.
Riesgos sanitarios: faena clandestina e hidatidosis
Más allá de la seguridad en la vía pública, De Oro advirtió sobre la dimensión sanitaria. El veterinario alertó sobre la existencia de faena clandestina, cuyos desechos (vísceras) quedan expuestos, facilitando la propagación de enfermedades como la hidatidosis, de la cual ya se han registrado casos en la región.
“Falta una política sanitaria integral”, subrayó el ex funcionario. Asimismo, denunció que la oficina de Zoonosis actual ha dejado de cumplir su rol técnico para funcionar, en la práctica, como una guardería desbordada. “Mi función era controlar; hoy, un colaborador mío fue mordido por un perro dentro de las instalaciones. La función de Zoonosis no es esa, sino ejecutar campañas intensivas en los barrios, en los CAPS y en las escuelas”.
Un llamado a la responsabilidad
De Oro reconoció que sus declaraciones suelen generar roces con sectores proteccionistas, pero insistió en que su postura nace de la preocupación profesional y ciudadana. “Me encantan los animales, pero me da bronca la gente que no se hace cargo de sus mascotas”, cerró.
La problemática, que sigue vigente en la agenda urbana de Esquel, plantea el desafío de encontrar un equilibrio entre la protección animal, la salud pública y la convivencia ciudadana, en un contexto donde el control efectivo de la población canina parece ser la cuenta pendiente.







