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El Jardín N° 437 celebró el Día de la Bandera con una gran intervención comunitaria

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En el marco de la conmemoración del 20 de junio, la comunidad educativa del Jardín de Infantes N° 437 de Esquel llevó adelante una emotiva jornada donde el protagonista fue el símbolo patrio. A través de un proyecto pedagógico que trasciende las aulas, docentes, niños y familias “embanderaron” las calles del barrio.

La iniciativa, que busca fortalecer el sentido de pertenencia y el amor por los símbolos nacionales, transformó el perímetro de la institución en un punto de encuentro patriótico. Marisa Ferrer, directora del establecimiento, compartió con FM DEL LAGO la alegría de ver el resultado de este esfuerzo colectivo.

Una bandera que crece con la comunidad

“La idea principal fue embanderar el barrio. Es un proyecto que realizamos con mucho compromiso entre docentes y alumnos: confeccionamos banderas y la intención es ver flamear la celeste y blanca en todo nuestro entorno”, explicó Ferrer.

Uno de los aspectos más destacados es la “bandera perimetral”, una pieza que, año tras año, busca extenderse un poco más. “La meta es que esta bandera crezca hasta llegar a la otra escuela cercana, convirtiéndose en un símbolo que nos une a todos. Es muy emocionante ver a las familias pasar y reconocer la banderita que ellos mismos ayudaron a hacer; es una forma de poner el símbolo patrio en nuestra comunidad”, expresó la directora.

Gestión, compromiso y logros compartidos

El trabajo del Jardín N° 437 no se limita solo a las celebraciones académicas; la institución ha demostrado una notable capacidad de gestión gracias al acompañamiento de las familias del sector.

Ferrer destacó el éxito de los eventos organizados recientemente, como la venta del tradicional guiso de lentejas del pasado 25 de mayo. Gracias al esfuerzo conjunto, el jardín logró adquirir un equipo de sonido de alta calidad para sus actos. “Es un logro que alcanzamos porque las familias acompañan. Sin ellos, es muy difícil adquirir elementos de este costo. Vamos por más”, afirmó con entusiasmo.

Asimismo, la directora hizo un reconocimiento especial a la familia Talerico, vecinos del barrio y padres de la institución, quienes realizaron los soportes metálicos necesarios para que las nuevas banderas luzcan de manera impecable en el frente del jardín.

Orgullo local

El proyecto, que combina educación, civismo y labor social, se ha convertido en un ejemplo de cómo la escuela puede ser el motor de integración de todo un vecindario. Con el orgullo de ver flamear nuestra insignia en cada rincón, el Jardín N° 437 reafirma que el compromiso con los valores nacionales se construye, día a día, en comunidad.

“La idea es esa: que todo el barrio se luzca con la celeste y blanca, y lo hacemos con mucho orgullo”, concluyó Ferrer.