“Lo que comenzó con 80 raciones, hoy se ha triplicado, alcanzando picos de 250 a 300 viandas cada jueves”
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Surgió como una iniciativa vecinal ante la falta de empleo y hoy entrega viandas calientes todos los jueves. Sus referentes defienden la independencia del espacio y reclaman políticas que generen trabajo genuino.
En un contexto económico asfixiante, donde la falta de empleo y la inflación golpean con fuerza en los sectores más vulnerables, la solidaridad vecinal se convierte en la última red de contención. En el barrio Ceferino, el comedor “Manos Solidarias” es el ejemplo vivo de esta realidad: un grupo de mujeres que, sin apoyo estatal ni partidario, logran alimentar a casi 300 personas cada semana.
Ana Nahuelquir, impulsora del espacio, dialogó con FM DEL LAGO y relató el vertiginoso crecimiento de la demanda. “Hace diez meses empezamos. Un día dije que me levantaba a cocinar para mis vecinos; no tenía lugar ni ingredientes, y en dos días conseguí todo por la solidaridad de la gente”, recordó. Lo que comenzó con 80 raciones, hoy se ha triplicado, alcanzando picos de 250 a 300 viandas cada jueves.
El desafío de sostener la olla
La logística del comedor es intensa. Cada jornada de entrega requiere entre 15 y 20 kilos de carne o pollo, 15 paquetes de fideos y bolsas enteras de verduras. “Hacemos el pan a la mañana y a la tarde ya estamos acá pelando cebollas y cortando carne”, explicó Ana, quien destaca que el equipo está compuesto exclusivamente por vecinas que buscan “aliviar la cena” a las familias del barrio e incluso del sector del Baden, donde asisten a ancianos y niños.
A pesar de la enorme repercusión y el apoyo de amigos, la Universidad y los Veteranos de Malvinas, la incertidumbre es una constante: “Siempre estamos con miedo a no llegar. En invierno es peor y cada vez hay más demanda”.
Una postura firme: “No queremos que se meta la política”
Con la experiencia de haber formado parte de juntas vecinales, Nahuelquir es tajante al marcar distancia de los partidos políticos. “No quiero que la política entre en un lugar creado con tanto amor. No vienen a ayudar, sino a separarnos. No me interesa el color partidario, porque nos hicieron daño y por eso estamos como estamos”, disparó.
Para Ana, la existencia del comedor no es motivo de festejo, sino el síntoma de una falla estructural:
“Esto del comedor no es lindo, porque la idea es que la gente coma en su casa. Para que eso pase tiene que haber fuentes laborales. Ojalá llegue el día en que diga que el comedor termina porque la gente ya tiene la comida en sus mesas”.
Finalmente, apuntó contra la gestión pública, cuestionando la falta de asistencia oficial: “El intendente tiene la responsabilidad de buscar los recursos para que la gente esté bien”.
Cómo colaborar
El comedor sobrevive gracias a donaciones espontáneas de harina, verduras y alimentos no perecederos. Quienes deseen colaborar con esta causa pueden comunicarse directamente al teléfono 2945-400268.







