La situación de los empleados del Casino Trewelyn atraviesa su momento más crítico. Tras el cierre de la sala de juegos, los trabajadores mantienen una medida de fuerza ante la falta de pago de salarios y la ausencia de respuestas por parte de la patronal. En medio de una “nebulosa” legal, la expectativa está puesta en una resolución inminente de la Secretaría de Trabajo y el dictamen de la justicia.
Dos meses sin ingresos y deudas en aumento
La falta de haberes ha impactado de lleno en la economía familiar de los despedidos. Mario Muñoz, referente de los trabajadores afectados, describió el complejo panorama en diálogo con FM DEL LAGO:
“Hace dos meses que no cobramos el sueldo, no tenemos un mango en el bolsillo y las cosas se están complicando. Hay que pagar gastos, alimentar a las familias y achicar deudas que se van acumulando”.
Si bien Muñoz reconoció que el grupo ha recibido asistencia económica paliativa por parte del Gobierno Provincial y la Municipalidad de Trevelin, enfatizó que la solución de fondo depende de que la empresa cumpla con sus obligaciones legales.
Vigilia y custodia de activos
Para garantizar que la empresa no realice movimientos de bienes o vaciamiento del local antes de resolver la situación laboral, los empleados mantienen una vigilia diaria hasta la 01:00 horas.
• Apoyo policial: Los trabajadores cuentan con el respaldo de la Policía de la Provincia para custodiar el edificio, el objetivo es que los activos del casino sirvan como garantía para el pago de las indemnizaciones al 100%.
Una semana clave en los tribunales
La resolución del conflicto depende ahora de los tiempos burocráticos y judiciales. Los trabajadores mantuvieron recientemente una reunión con asesores legales para coordinar los pasos a seguir, pero la incertidumbre persiste ante el silencio de la otra parte.
“Estamos esperando que se expida la jueza en estos días. La Secretaría tiene que sacar una resolución esta semana. Necesitamos que esto se resuelva ya; hay compañeros que tienen incluso a sus hijos estudiando en otras provincias, como Córdoba, y no pueden sostener más la situación”, reclamó Muñoz.
El colectivo de trabajadores permanece en estado de alerta, aguardando que el marco legal obligue a la empresa a dar la cara y saldar una deuda que, día a día, asfixia la economía de decenas de familias en la región.