“No podemos ser el basurero de la región”

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Vecinos de la comunidad mapuche denunciaron en el Concejo Deliberante la crítica situación que atraviesan por el colapso de la planta de residuos de Esquel. Metales pesados en el agua, falta de tratamiento de desechos y un reclamo que lleva más de una década sin respuestas oficiales.

La comunidad de Nahuelpan, ubicada a escasos 14 kilómetros de Esquel, ha vuelto a alzar la voz frente a una problemática que califican como un “despojo” y una “violación sistemática de derechos”. En el marco de la hora de preferencia en el Concejo Deliberante, Ailén Suárez, integrante de la comunidad, expuso la cruda realidad que viven los pobladores rurales debido al deficiente funcionamiento de la Planta de Tratamiento de Residuos, que recibe también los desechos de Trevelin y el Parque Nacional Los Alerces.

Un “modelo” que colapsó

A pesar de que durante años la planta fue presentada como un modelo de gestión regional (GIRSU), la realidad en el territorio cuenta otra historia. “El GIRSU nunca funcionó. Lo que debía ser un pozo hoy es una montaña de residuos”, afirmó Suárez en diálogo con FM DEL LAGO. Según los vecinos, apenas un 10% de la basura que llega al predio recibe el tratamiento adecuado; el resto se acumula a cielo abierto, afectando directamente a las familias que viven a solo 500 metros del lugar.

La falta de diferenciación de residuos en origen —en los barrios de Esquel y Trevelin— agrava la situación. La joven relató que incluso se han encontrado elementos peligrosos como jeringas dentro de bolsas generales, lo que evidencia la falta de control y conciencia ambiental en la cadena de recolección.

Agua contaminada: el informe del horror

Uno de los puntos más alarmantes de la exposición fue la confirmación de la contaminación del agua. Un informe de la Policía Federal arrojó resultados determinantes: presencia de níquel e hidrocarburos en niveles que superan los estándares industriales para consumo humano.

“Es desesperante esperar que te lleven veinte litros de agua por semana. Es triste ver que los niños de la escuela no pueden tomar agua de las vertientes. Ya no es sostenible”, lamentó Suárez.

A raíz de estos datos, el municipio se comprometió a proveer agua potable para consumo humano, pero la medida es insuficiente para una comunidad de productores que depende del recurso para sus animales y cultivos.

El reclamo de los Pueblos Originarios

Desde la comunidad denuncian que la planta fue instalada sin cumplir con la Consulta Previa, Libre e Informada que exigen las leyes internacionales para territorios indígenas. Aseguran que el proyecto de impacto ambiental original ni siquiera mencionaba la existencia de la comunidad Nahuelpan, señalando únicamente la cercanía del aeropuerto.

Los puntos clave del reclamo:

• Cierre y remediación: Exigen que no se abra un nuevo módulo de vertido y se inicie un proceso de limpieza del predio.

• Acción judicial: El reclamo pasó a la Comisión de Ambiente y se pide la intervención urgente de la Justicia.

• Visibilidad: Invitan a funcionarios y vecinos a recorrer el territorio para ver el daño “más allá de las fotos”.

“A nosotros nos exigen respetar las leyes argentinas como pueblo originario, pero ¿quién nos respeta a nosotros? No podemos ser el basurero de los vecinos”, concluyó Suárez, dejando en claro que la comunidad se mantendrá en alerta y disposición al diálogo, siempre que se asuma el compromiso con la seriedad que la crisis ambiental amerita.