Empleado municipal de Esquel condenado por abusar de su hija

Share

El fiscal Carlos Richeri y su equipo de trabajo lograron recabar toda la prueba para  que el tribunal condene a un empleado municipal de Esquel, que violaba a su hija desde los 11 años, lo detalles son aberrantes, este sujeto la obligaba a vestirse y pintarse como mujer, a los 13 le exigió que se quite la vida, ayer el Tribunal de Juicio  lo declaró autor penalmente responsable de abuso sexual con acceso carnal agravado,  por ser la víctima su propia  hija y aprovecharse de la convivencia, el lunes próximo se discutirá la pena.

En diálogo con FM DEL LAGO el fiscal Richeri manifestó “ esto sucedió cuando la niña tenía entre los 11 y 13 años, a  partir de los 11 hay una situación de violencia extrema porque termina internada por la golpiza que le dio el padre, a partir de ahí vivía una situación de violencia que tenía una connotación sexual, una noche estaba con su hija, le acerca un cuchillo  y le pide que se quite la vida, ella resistió, y el papá la violó, la niña terminó con lesiones y no termina de contarle a la mama, después de unos días le confiesa a su madre, quien la lleva al hospital y lo que ven son las lesiones que tenía en el cuerpo producto del abuso, ahí intervenimos, y con la investigación llegamos a esta condena” comentó.

“este sujeto convivía con todo el entorno familiar integrado por la mamá, la niña, unos integrantes más y era una persona muy violenta que tenía el control de toda la familia, cuando ocurre esto, la mamá lo enfrenta y hace la denuncia y exige la intervención, nosotros intervenimos en conjunto con la justicia de familia, desde ese momento él tiene la restricción para acercarse a su hija, no tuvo más contacto, en el momento de la condena, se protege a los niños, el acusado no es visto por la víctima, durante el debate no es necesario que venga” detalló el funcionario judicial.

En cuanto al rol de la asesoría de familia en este tipo de hechos, el fiscal Richeri refirió “la asesoría tiene intervención desde el minuto 0, pero desde la fiscalía el servicio de asistencia a la víctima, hay un monto de cuestiones que hay que abordar con la niña que fue abusada y ultrajada, acá hay un grupo de acompañamiento  a la niña y a la madre”.

Por otra parte hablo de la situación actual de la menor que fue abusada “la niña tiene 15 años y ayer estaba contenta porque logramos lo que esperaba, antes del juicio tenía mucha ansiedad, emocionalmente está muy delicada, el sujeto esta libre porque reta arreglar la pena el día lunes, él tiene la oportunidad de apelar más allá de la decisión de los jueces, el rol que ocupa la mama es de un rol fuerte por la situación de violencia que ella venia transitando, la violación de su hija puso un punto final que la puso mucho más fuerte, ella está concentrada en su hija, su testimonio fue muy bueno, objetiva, pero necesita contención, hoy esta erguida para lograr que su hija salga adelante” comento.

Por último, fue consultado sobre la pena para este tipo de hechos tan aberrantes, “Tiene una pena de 8 a 20 años, tengo que ser objetivo, no puedo bajarme de pedir los 20 años, el hecho que le pida que se mate, se pinte es más grave, hay otros elementos más reservados que lo hacen más grave, creo que desde la parte educativa hay un rol fundamental, la escuela es un lugar de contención”.

El informe de la fiscalía sobre la Declaración de responsabilidad por Abuso Sexual

Este jueves se conoció el veredicto de responsabilidad en un juicio abreviado por abuso sexual de una niña. El acusado fue declarado autor material penalmente responsable del delito de abuso sexual agravado por haber sido cometido con acceso carnal, por el ascendiente y contra una menor de edad, aprovechando la situación de convivencia preexistente. En una nueva audiencia las partes alegaron sobre la pena a imponer.

El debate se realizó a puertas cerradas para preservar la identidad y la intimidad de la víctima. Para cumplir con estos resguardos y por ser el autor su padre biológico, estamos legalmente impedidos de dar a conocer su nombre.

Los hechos juzgados fueron llevados a juicio por el fiscal del Equipo de Género, Carlos Richeri. La niña estuvo representada por la Asesoría, en tanto que el imputado contó con la asistencia técnica de la defensora pública Valeria Ponce.

El Tribunal Colegiado integrado por Martín O’Connor, José Luis Ennis y Jorge Novarino, falló por unanimidad declarando a imputado autor del delito de abuso sexual con acceso carnal, cometido por el ascendiente y contra una menor de edad aprovechando la situación de convivencia preexistente.

Cómo detectar un abuso

No siempre es simple detectar una situación de abuso sexual, pero sí las personas cercanas al niño pueden observar indicadores de alerta que comunicar inmediatamente a los especialistas para que estos evalúen la situación. Cambios bruscos de conducta; miedo a estar solo, a los varones o a un determinado miembro de la familia; rechazo a la madre o al padre de forma repentina; tendencia al secretismo; llanto frecuente inmotivado, tristeza; resistencia a desnudarse o bañarse; pérdida del control de esfínteres; son algunos de los indicadores que justifican una consulta.

Qué hacer

Romper el secreto. Al tomar conocimiento de una situación de abuso es importante resguardar la seguridad físico-psíquica de la víctima. El modo de hacerlo es aportando inmediatamente esa información a la justicia, para que se activen los protocolos de abordaje. El Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito cuenta con profesionales especializados en la temática que acompañarán en el proceso al niño o niña y los adultos de referencia.

Estrategias de prevención

En algunos países se intentó establecer códigos de conducta para personas adultas que tratan con niños y adolescentes, como forma de ayudar a esos niños a fortalecer su autoestima y saber identificar y actuar cuando se encuentren en una situación de peligro para su integridad. Las recomendaciones dadas indican: Tratar a los niños, niñas y adolescentes con cortesía y respeto. No involucrarse en comportamientos como insinuaciones sexuales de manera física, psicológica, escrita y/o verbal, no usar un lenguaje abusivo, incluyendo sarcasmos reiterados ni amenazas de violencia, ni difamación racial o étnica, ni actos que otras personas puedan, razonablemente, considerar intimidatorios, ni un lenguaje vulgar e irrespetuoso. O avergonzar al menor por algún resultado negativo.