Tomás Ríos reflotó el debate por un frigorífico en Esquel y apuntó contra la faena clandestina

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La posibilidad de recuperar la actividad del Frigorífico Esquel volvió a instalarse en la agenda local. Tomás Ríos, ex delegado del gremio de la carne, dialogó con FM DEL LAGO y recordó los intentos realizados por los trabajadores para mantener en funcionamiento la planta, al tiempo que planteó la necesidad de debatir un proyecto que permita desarrollar la faena local bajo condiciones legales.

Ríos explicó que continúa vinculado a la actividad gremial, acompañando a trabajadores del sector y acercándoles información sobre las escalas salariales. Entre ellos mencionó a los empleados de la fábrica de embutidos Don Cacho, quienes se encuentran nucleados en el gremio de la carne.

“Esos trabajadores necesitan tener un respaldo sindical”, señaló.

El proyecto que impulsaron los trabajadores en 2019

Al recordar los antecedentes de la iniciativa, Ríos se refirió a lo ocurrido en 2019, cuando Chorny decidió no continuar al frente de la empresa y surgió una propuesta para que los trabajadores pudieran desarrollar la actividad de faena local.

Según relató, tres trabajadores que permanecían vinculados al frigorífico recibieron el ofrecimiento de continuar con la actividad, con el respaldo del propietario para intentar sostener el emprendimiento.

“Hubo un ofrecimiento a los trabajadores para que desarrollemos la actividad de la faena local. Fueron dos representantes legales, uno fue el doctor Vila. La propuesta fue que trabajáramos el frigorífico”, recordó.

En ese contexto, los trabajadores elaboraron una propuesta que contemplaba prestar servicios a las carnicerías de Esquel, realizar faena local y habilitar un punto de venta directa al público dentro de las instalaciones.

“Llevamos un planteo al municipio. Era viable trabajarlo, pero con otra idea de hacer faena local, atender a los carniceros de Esquel y abrir un expendio en el lugar”, explicó.

Ríos recordó que el proyecto fue presentado ante el entonces intendente Sergio Ongarato, en una reunión de la que participaron los dos abogados y los tres trabajadores de la empresa.

La propuesta no avanzó por diferencias sobre su implementación

El exdelegado gremial sostuvo que la intención era desarrollar la actividad dentro del marco legal, con los controles sanitarios correspondientes y la participación del área municipal de Bromatología.

Sin embargo, aseguró que la iniciativa no prosperó luego de que se planteara la posibilidad de abrir una boca de expendio habilitada.

“Cuando planteamos abrir una boca de expendio habilitada por Bromatología, Ongarato llama a Taccetta, donde se le plantea el tema de cómo íbamos a trabajar. La charla llega hasta ahí nomás”, relató.

Según su versión, durante aquella conversación surgieron objeciones relacionadas con el impacto que el funcionamiento del frigorífico y la venta directa podían tener sobre las carnicerías de la ciudad.

Ríos cuestionó esos argumentos y consideró que no se había dimensionado correctamente la realidad comercial del sector.

La faena clandestina, uno de los principales obstáculos

Uno de los puntos centrales de sus declaraciones fue la competencia que, según afirmó, representaba la faena clandestina para el funcionamiento del frigorífico.

Ríos sostuvo que la planta necesitaba contar con un volumen sostenido de ventas para cubrir sus costos y mantener la actividad, pero que la existencia de carne proveniente de faena ilegal perjudicaba esa posibilidad.

“De las carnicerías que hay, muchas trabajan ilegal. A nosotros nos iban a comprar una media res y otras 15 medias reses eran clandestinas, faenadas ilegalmente”, afirmó.

En esa línea, consideró que la falta de controles efectivos sobre la comercialización de carne de origen irregular dificultaba la competencia en condiciones equitativas.

“La faena ilegal fue el enemigo número uno del frigorífico. Si hacíamos la faena, íbamos al fracaso, porque al frigorífico le compraban una media res y después compraban 15 medias reses clandestinas”, manifestó.

El exdelegado también cuestionó los mecanismos de fiscalización y aseguró que, en algunos casos, las sanciones económicas no impedían que los establecimientos volvieran rápidamente a funcionar.

Sus afirmaciones apuntan a una problemática que, según planteó, debería ser considerada ante cualquier nuevo proyecto destinado a recuperar la faena local.

El costo laboral y la responsabilidad sobre los trabajadores

Otro de los aspectos que Ríos consideró determinantes fue la necesidad de garantizar condiciones laborales acordes con el convenio de la actividad.

El dirigente señaló que cualquier propuesta para reactivar el frigorífico debe contemplar la contratación formal de trabajadores y el cumplimiento de las obligaciones salariales y sindicales.

“Las ideas llegan hasta cuando se tienen que hacer cargo de los trabajadores y pagar como está el convenio de la carne”, cuestionó.

Además, recordó su propia experiencia dentro de la actividad y explicó que su acercamiento a la representación gremial estuvo relacionado con las condiciones laborales que atravesó durante años.

“Soy representante gremial que salió de la línea de producción por sufrir sueldos mal pagos, de laburar 17 años sin un gremio. Nos vimos en la obligación de ir al gremio”, expresó.

En ese sentido, rechazó la posibilidad de que la continuidad de la actividad se apoye en trabajadores incorporados mediante planes municipales, en lugar de garantizar puestos de trabajo registrados y salarios acordes con el convenio colectivo.

Para Ríos, la discusión sobre la reapertura del frigorífico no puede limitarse a la recuperación de las instalaciones, sino que también debe incluir la sustentabilidad económica de la empresa y los derechos de quienes trabajen allí.

“Eso no pudo ser por una decisión política”

Al repasar las oportunidades que, a su entender, se perdieron, Ríos responsabilizó a decisiones políticas por la falta de continuidad del proyecto impulsado por los trabajadores.

“Ellos se tienen que hacer cargo de las decisiones que toman. Si hubieran bancado la idea del dueño del frigorífico, hoy podríamos tener zafra de liebre y faena legal. Eso no pudo ser por una decisión política”, sostuvo.

El exdelegado consideró que el funcionamiento de la planta podría haber permitido diversificar la producción y aprovechar otras actividades vinculadas con la industria cárnica regional.

Las inversiones y el fracaso de otros proyectos

Finalmente, Ríos recordó que el frigorífico recibió asistencia durante la gestión del ex gobernador Mario Das Neves, en un proceso que, según indicó, contó con la participación activa de los trabajadores.

“El salvataje de Das Neves se le dio al frigorífico gracias a los trabajadores que salimos a la calle”, afirmó.

También señaló que durante aquella etapa se realizaron refacciones en las instalaciones y se mejoraron los equipos de frío.

Por otra parte, mencionó un proyecto de engorde de animales que contempló la compra de un campo en Gualjaina, una iniciativa que, según su relato, terminó en un importante fracaso y derivó en el abandono del emprendimiento.

“Hubo un fracaso enorme y terminaron abandonando. Ese campo que compraron se lo terminaron quitando a la empresa. Pasó de todo”, recordó.

Un debate que vuelve a instalarse en Esquel

Las declaraciones de Tomás Ríos vuelven a poner sobre la mesa la discusión acerca de la posibilidad de recuperar la actividad del Frigorífico Esquel y desarrollar un sistema de faena local que abastezca a los comercios de la ciudad y la región.

Su planteo se centra en la necesidad de generar condiciones para que la actividad sea económicamente viable, garantizar controles sanitarios efectivos, combatir la faena clandestina y asegurar el cumplimiento de los derechos laborales.

En un escenario en el que la recuperación de la planta vuelve a generar interés, los antecedentes relatados por el ex delegado gremial aportan una mirada sobre los intentos anteriores y los obstáculos que, según su interpretación, impidieron sostener el proyecto.