“Tenemos una inmensa alegría“

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Tras años de espera y grandes esfuerzos para calefaccionarse, los vecinos del barrio Valle Chico viven un momento de alivio y emoción. La conexión a la red de gas natural promete transformar la cotidianidad de cientos de familias que, hasta ayer, dependían de garrafas y leña para enfrentar el crudo clima patagónico.

La llegada del servicio básico ha sido recibida con una alegría profunda. En diálogo con FM DEL LAGO, Verónica Solis, vecina del sector, relató lo que significa este avance para su hogar: “Tenemos una inmensa alegría. Desde ayer tenemos gas; es un cambio total. Es algo básico que ya es tuyo. Ahora salís y entrás a tu casa y está calentita, te podés bañar a cualquier hora”.

Un alivio económico y logístico

Para las familias de Valle Chico, el gas no solo representa confort, sino también una mejora sustancial en su economía doméstica. Verónica detalló la compleja situación que vivían hasta hace poco: “Por mes gastábamos entre cuatro o cinco cilindros de gas, lo que significaba aproximadamente quinientos mil pesos mensuales. Además, usábamos una pantalla eléctrica para calefaccionarnos, lo que elevaba muchísimo la factura de luz”.

Con la llegada del nuevo servicio, la dinámica familiar cambiará drásticamente. “Ya no vamos a tener que salir a comprar cilindros o leña. Hace casi cinco años que vivimos acá y esto es un avance fundamental para afrontar las nevadas de otra manera”, agregó.

Un trabajo conjunto

La instalación de los equipos fue un paso clave que los vecinos lograron coordinar con apoyo profesional. Según comentó la vecina, la adaptación de las viviendas resultó accesible gracias a la disposición de los gasistas matriculados de la zona. “Ya están instalados los calefactores en toda la casa. Pagamos a un matriculado que fue accesible y tuvo mucha consideración con nosotros, los vecinos”, destacó.

Consultada sobre la situación habitacional y el costo de vida en el barrio, Verónica se mostró agradecida. Con una cuota de vivienda de 63.000 pesos, la vecina —quien vive junto a su esposo, pintor, y su hijo de 12 años— valoró la oportunidad de acceso a la vivienda propia. “Somos conscientes de que tenemos que pagar. Seríamos malagradecidos si no valoráramos esta oportunidad; no tenemos un sueldo fijo, pero la cuota no es elevada”, concluyó.

Para los habitantes de Valle Chico, hoy no es un día más. La llegada del gas natural marca un antes y un después, consolidando el crecimiento de un barrio que, con mucha esperanza, hoy respira más aliviado y con el hogar encendido.