La llegada de Uber a Esquel genera preocupación entre trabajadores del servicio de taxis y remises, quienes advierten sobre las dificultades económicas que atraviesa la actividad y reclaman igualdad de condiciones frente a las exigencias que deben cumplir para prestar el servicio.
En diálogo con FM DEL LAGO, los trabajadores Miguel Colemil y Juan Alcucero se refirieron a la situación del sector y a las gestiones que llevan adelante ante el Concejo Deliberante para obtener una prórroga en la antigüedad de los vehículos habilitados.
Alcucero explicó que participaron de una reunión para abordar el tema y que solicitaron al concejal Margara que los remises puedan contar con el mismo límite de antigüedad que los taxis, establecido en diez años.
“Vinimos a la reunión para ver el tema de la prórroga. Le pedimos al concejal Margara la misma antigüedad que los taxis, que son diez años, y nos acabamos de enterar de que dos personas, Marín y Niseggi, de Nevada, no quieren que los remises tengan diez años de antigüedad. Veremos qué pasa. Queremos igualdad de condiciones, laburamos igual que ellos”, manifestó.
El trabajador indicó que deberán presentar una nota para que el planteo sea evaluado por el resto de los concejales.
La difícil situación económica del sector
Por su parte, Miguel Colemil describió las dificultades que enfrentan los trabajadores para sostener sus vehículos y afrontar los costos de la actividad. En ese sentido, pidió que los concejales analicen los reclamos con criterios de equidad y contemplen la realidad económica de quienes viven del servicio.
“Estamos tratando de ver la antigüedad y la prórroga a partir de los seis años. Ahora se nos vence todo en diciembre y no tenemos para pagar otro auto. Estaba pagando un vehículo y lo tuve que parar hace tres meses porque no nos da para pagar la cuota. Es difícil y está muy difícil la calle”, sostuvo.
Colemil explicó que la normativa vigente establece límites para la antigüedad de los vehículos de remises y contempla una prórroga de un año, situación que considera insuficiente frente a los costos actuales.
También cuestionó las diferencias que, según indicó, existen respecto de los taxis, y sostuvo que los remiseros deben realizar esfuerzos para mantener sus unidades en condiciones, cumplir con los servicios de mantenimiento y afrontar impuestos y otros gastos.
“Nosotros tratamos de tener los autos en condiciones, los services al día, más allá de los impuestos que tenemos. Tenemos taxis que son modelo 2012 y están con tres años más de antigüedad de los diez años que rigen, y a nosotros con seis años ya nos obligan a cambiar los vehículos”, afirmó.
En ese contexto, pidió que el Concejo Deliberante revise la normativa y otorgue una respuesta que contemple las necesidades de todos los trabajadores del transporte de pasajeros.
La llegada de Uber y el impacto en el trabajo
Otro de los puntos que genera inquietud entre taxistas y remiseros es el desembarco de Uber en la ciudad. Colemil señaló que la aparición de esta alternativa representa un nuevo escenario para la actividad, que ya atraviesa dificultades para sostener su rentabilidad.
“Para muchos ya está aprobado Uber, veremos si lo pueden sostener. Todo el mundo tiene derecho a laburar, pero para ser Uber tenés que tener autos del 2004 para arriba y a nosotros nos pisan la cabeza por seis años. Vamos a tener que dejar el remis y hacernos Uber, así no pagamos más impuestos”, expresó.
El trabajador manifestó que comenzó a recibir mensajes que anunciaban el inicio de las operaciones de la plataforma y reconoció que todavía no tenía información precisa sobre las tarifas que ofrecería el servicio.
“Es un impacto para nosotros”, remarcó, al describir las dificultades que enfrentan para conseguir pasajeros y sostener los ingresos diarios.
Como ejemplo, mencionó la competencia que encuentran durante la temporada turística, particularmente en los traslados hacia el aeropuerto y los puntos de interés de la región.
“Ya nos está afectando. Vamos al aeropuerto para ver si podemos encontrar un pasajero a Tulipanes y, cuando llegamos allá, nos encontramos con seis colectivos de Jacobsen. Así no podemos laburar”, sostuvo.
Reclaman revisar las exigencias y los costos de habilitación
Colemil también detalló los requisitos que deben cumplir los remiseros para mantener sus vehículos habilitados y prestar el servicio.
Entre las exigencias mencionó la libreta sanitaria, el carnet profesional, el buen estado general del automóvil, las desinfecciones periódicas y la disponibilidad de matafuegos, además de otros requisitos vinculados con la actividad.
Según explicó, las desinfecciones se realizan cada seis meses y tienen un costo que oscila entre los 18.000 y los 25.000 pesos.
“Hoy, como está la calle, no te da ni para comprar una cubierta”, afirmó, al describir la situación económica que atraviesan.
El trabajador insistió en que el pedido de ampliación de la antigüedad de los vehículos no implica dejar de cumplir con las condiciones de seguridad, sino contar con un margen que permita continuar trabajando sin tener que afrontar la compra de otra unidad en un contexto económico adverso.
Finalmente, tanto Colemil como Alcucero reclamaron que el Concejo Deliberante analice la situación y garantice criterios equitativos para los distintos servicios de transporte de pasajeros.
La discusión se instala en un momento de cambios para el transporte en Esquel, con la llegada de nuevas modalidades de contratación y un sector tradicional que advierte sobre las dificultades para sostener su actividad frente al aumento de los costos y las exigencias regulatorias.