Los productores ganaderos de la meseta chubutense están en alerta debido al avance de la tucura, una plaga endémica que, si bien es cíclica, este año se presenta con una amenaza renovada para el sector. Roberto “Tati” Iturburu, ingeniero agrónomo y productor, conversó con FM DEL LAGO sobre los desafíos que impone este insecto y las esperanzas puestas en la tecnología para su control.
La tucura sapo: una plaga sin alas, pero con un gran impacto
Iturburu explicó que la tucura sapo, común en la Patagonia, es una plaga “polífaga”, lo que significa que devora todo a su paso. Su principal característica es que es “attera”, es decir, que no tiene alas y se desplaza caminando. “Su resistencia es longeva; los huevos pueden durar varios años en eclosionar, de forma latente, cuando encuentran las condiciones ambientales”, detalló.
El productor destacó que, si bien existen métodos de control como el arado del suelo para exponer los huevos, se trata de una técnica invasiva. Por ello, la clave para un control efectivo es la denuncia temprana de los nacimientos. Iturburu recordó a sus colegas que, según la ley de SENASA, es una “obligación legal” del productor reportar la presencia de la plaga.
Del control manual a la tecnología de drones
Actualmente, el control de la tucura se realiza con métodos manuales, como mochilas pulverizadoras, una tarea extremadamente difícil en un terreno quebrado y con pendientes. Sin embargo, Iturburu compartió una noticia esperanzadora: se están planificando pruebas piloto para utilizar drones en la aplicación de productos fitosanitarios.
“Se van a hacer pruebas piloto y se va a arrancar con Tecka en Pampa Tepel”, afirmó. “Hay mucha esperanza de que esta tecnología nos pueda brindar la herramienta que necesitamos”. Los drones permitirían una aplicación más precisa y eficiente, superando las limitaciones del terreno.
La plaga ya ha sido detectada. “La semana pasada vi nacimientos”, dijo Iturburu, quien se prepara para hacer la denuncia formal. El objetivo es atacar a las tucuras en sus primeros estadios (ninfas), cuando son pequeñas y más fáciles de controlar. De no hacerlo, su crecimiento acelerado las volvería casi invencibles.
Un verano seco y un mercado difícil
El contexto actual complica aún más la situación. Este año se espera un verano seco y con baja pluviometría, lo que afectará la cadena de pastoreo. A esto se suma la plaga, que causa “pérdidas económicas por baja oferta forrajera”. Los productores buscan proteger áreas críticas como los “mallines” de veranada, vitales para la alimentación del ganado.
Para Iturburu, el control de la tucura es una tarea que debe involucrar tanto al sector público como al privado, y es crucial seguir las recomendaciones de organismos como el INTA y SENASA, que tienen la plaga bajo un exhaustivo estudio.