“Hacemos un llamado a la preocupación porque la enfermedad continúa creciendo y los fondos no aparecen”

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A dos meses del anuncio oficial de una inversión de 1.000 millones de pesos, la Federación de Sociedades Rurales de Chubut advirtió que los fondos no llegaron y que la enfermedad avanza sin control. Denuncian, además, que el Ministerio de Economía “desafectó” los recursos propios que los productores aportan para la sanidad.

El sector productivo ovino de Chubut atraviesa horas de profunda incertidumbre y malestar. Lo que el pasado 10 de marzo fue anunciado por el gobernador Ignacio Torres como un ambicioso Plan Sanitario Provincial para erradicar la sarna ovina, hoy es calificado por los productores como una cáscara vacía. Según la Federación que los agrupa, a casi dos meses del anuncio, la falta de ejecución de los fondos está poniendo en riesgo décadas de estatus sanitario.

En diálogo con FM DEL LAGO, el presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut, Osvaldo Luján, fue tajante: “Hacemos un llamado a la preocupación porque la enfermedad continúa creciendo y los fondos no aparecen. Esto nos imposibilita llevar adelante cualquier medida de control”.

Un sistema desfinanciado y fondos “desviados”

La situación reviste una gravedad inédita. Según se notificó en la última reunión de la Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA), el Ministerio de Economía de la Provincia decidió desafectar 56 millones de pesos que pertenecían al funcionamiento operativo de dicha comisión.

Este movimiento generó indignación en el sector, ya que esos recursos provienen directamente del aporte de los productores a través del pago de guías de traslado animal. “Es la primera vez que fondos propios de la comisión sanitaria reciben un destino distinto al previsto. No solo no llegan los 1.000 millones prometidos, sino que nos quitan lo poco que teníamos para sostener el sistema”, explicaron desde la Federación.

La sarna avanza: 72 focos y 80 mil animales afectados

El panorama técnico es crítico. Actualmente, existen siete departamentos de la provincia bajo alerta sanitaria dispuesta por SENASA. Luján precisó que ya se han detectado 72 focos activos que involucran a unos 80.000 animales.

“La sarna no espera. Empezaron las lluvias y las nevadas, y todavía no entramos al periodo más duro del invierno. Hoy la enfermedad ya entró en establecimientos importantes, después de haber afectado a pequeños productores”, advirtió Luján.

El plan original de la COPROSA contemplaba la contratación de 27 técnicos de campo, la compra de insumos para baños y movilidad logística. Sin embargo, al no contar con el dinero, la detección y el tratamiento (que requiere dos baños con diez días de intervalo) se vuelven impracticables en plena temporada invernal.

El “cóctel explosivo”: Depredadores, guanacos y sequía

Más allá de la emergencia sanitaria, Luján describió un escenario de “supervivencia” para el productor patagónico, condicionado por factores que hoy parecen fuera de control:

Luján habló de una Depredación descontrolada: El dirigente denunció pérdidas masivas por ataques de pumas, zorros y perros asilvestrados. “Un productor me mandó una foto de 50 borregos muertos. Sin una política de estado para mantener el equilibrio, es imposible seguir produciendo”.

También hizo hincapié en la plaga del guanaco: El titular de la Rural señaló que la superpoblación de guanacos compite deslealmente por el pasto y el agua. “El equilibrio se rompió. En otros países, cuando una especie supera el equilibrio, se elimina. Acá las organizaciones ambientalistas hablan de una ‘Patagonia Salvaje’ sin saber de qué hablan, mientras el productor ve cómo se quedan sin recursos”.

Tras una sequía prolongada, la hacienda llega debilitada al invierno, lo que anticipa malos indicadores de producción para el próximo ciclo.

Desde la Federación de Sociedades Rurales concluyeron que no se trata de una discusión política, sino de una “emergencia sanitaria que requiere decisiones inmediatas”. El sector espera que los recursos comprometidos bajen de manera urgente para evitar que el avance de la sarna destruya definitivamente el principal motor económico del interior provincial.