Experto advierte que el incendio en Los Alerces alcanzó una escala de “desastre nacional”

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El ingeniero Fernando Epele, ex titular a nivel nacional del plan del manejo del Fuego, analizó la “actividad feroz” de las llamas que amenazan a Cholila y Esquel. Advirtió que la acumulación de material del incendio de 2024 y las condiciones climáticas crean un escenario de peligro extremo para brigadistas y vecinos.

La situación ígnea en la Cordillera ha traspasado los límites de un incendio forestal convencional para convertirse en una catástrofe de magnitud técnica y social. Así lo definió el Ingeniero Fernando Epele, profesional con 40 años de trayectoria en el Servicio Provincial y Nacional de Manejo del Fuego, quien en diálogo con FM DEL LAGO calificó el presente como un “nivel quinto de desastre”.

Un avance “feroz” y sorpresivo

Según el análisis de Epele, el incendio que comenzó en el Parque Nacional Los Alerces ha tomado una dinámica de propagación alarmante. Tras afectar la zona de Villa Rivadavia y la Portada Norte, el fuego se proyectó hacia la zona de Cholila con una “actividad feroz”.

La mayor preocupación técnica radica en la posible unión de focos. El ingeniero advirtió que el fuego está encontrando material grueso y pastizales maduros remanentes del incendio “El Centinela” (2024). “Esto puede juntarse por el cordón La Torta y ser un desastre. Estamos ante situaciones de ‘corridas de fuego’ que son sorpresivas para el vecino, pero esperadas por la meteorología aplicada que estamos viendo” , explicó.

Recursos escasos ante una “catástrofe tipo terremoto”

Epele comparó la magnitud del evento con un sismo, señalando que la escala del incendio excede lo natural y sobrepasa cualquier capacidad de respuesta estándar. “Llega un punto en que todos los recursos se hacen poco. La prioridad absoluta debe ser la defensa de vidas y bienes en la interfaz (zonas habitadas), porque intentar frenar el avance directo del frente en estas condiciones es contraproducente y pone en riesgo de accidentes fatales a las brigadas”, enfatizó.

El factor humano: estrés, agotamiento y furia

Más allá de lo técnico, el experto puso el foco en el límite emocional de quienes están en la línea de fuego y de los vecinos afectados:

• Agotamiento extremo: Los combatientes enfrentan jornadas donde el fuego quema con la misma intensidad a la madrugada que a las tres de la tarde, lo que impide el descanso físico y mental.

• Tensión social: Epele se refirió a las manifestaciones y ataques en redes sociales hacia funcionarios y brigadistas. “Nadie tiene maldad, pero hay condiciones límites. He visto vecinos agrediendo a combatientes que solo intentan salvarlos. El enojo y la furia son como el fuego que avanza; hay que manejarlos lo mejor posible”.

Una semana crítica por delante

El pronóstico para los próximos días no es alentador. El ingeniero instó a las autoridades y a la comunidad a tomar conciencia de que se transita una semana de “máxima complicidad y crisis”. Según su visión, es imperativo que los niveles políticos y operativos (Protección Civil, Bomberos y Brigadas) mantengan una coordinación total, ya que cualquier esfuerzo individual será insuficiente ante la energía que despliega el incendio en su avance hacia el sur y el norte simultáneamente.