“Estamos veinte metros por debajo del máximo. Es un escenario que se nota mucho en la superficie expuesta”

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El paisaje del embalse Amutui Quimei ha cambiado drásticamente en los últimos días. La bajante, que se hace evidente tanto en la presa Futaleufú como en el Río Grande, ha despertado preocupación en la comunidad. En diálogo con FM DEL LAGO, el Ingeniero Pablo Belkenof, Gerente de la Hidroeléctrica Futaleufú, brindó detalles sobre la compleja situación operativa que atraviesa la central.

Un escenario crítico de escasez

Belkenof explicó que la cuenca atraviesa su segundo año consecutivo con niveles de aportes hídricos deficitarios. “El año pasado hubo falta de nieve, lo que significó pocos ingresos de agua en la época de estiaje y durante el deshielo. Ahora estamos teniendo otro período similar”, detalló el profesional.

La situación es extrema si se compara con los registros habituales. “Estamos acostumbrados a ver el embalse en la cota de 485 metros. La cota máxima es 494,50; en este momento nos encontramos en la cota 474. Estamos veinte metros por debajo del máximo. Es un escenario que se nota mucho en la superficie expuesta”, precisó.

La gestión de la energía frente a la demanda

El complejo sistema interconectado nacional, coordinado por CAMMESA, monitorea la situación en tiempo real. Según explicó el Gerente, los datos se transmiten cada 15 segundos para optimizar el despacho de energía.

“CAMMESA necesita energía, nos despacha lo que puede y nos cuida. Cuando las condiciones lo permiten, priorizan el uso de energía eólica para conservar el agua del embalse”, señaló Belkenof, agregando que el fenómeno de escasez también afecta a otras cuencas, como la del Comahue.

Respecto a la operatividad actual, indicó: “Hoy estamos generando con dos turbinas al mínimo, dependiendo de lo que el sistema requiere. El sistema eléctrico funciona según la demanda; Aluar, por ejemplo, va tomando de lo que se produce en el sistema”.

Esperanza puesta en la primavera

Ante la consulta sobre una posible recuperación, el Ingeniero fue cauteloso. “Una crecida sostenida podría recuperar el nivel en un mes, pero depende totalmente de los aportes y de los despachos”. La esperanza está puesta en el fenómeno de “El Niño” pronosticado para la primavera, aunque los modelos meteorológicos presentan imprecisiones en los valores medios. “Estamos pendientes de las lluvias. Hoy nos pone contentos que llueva, pero si no hay acumulación de nieve, tendremos pocos aportes nuevamente”, advirtió.

Obras solares y seguridad en el embalse

Sobre la incorporación de nuevas fuentes renovables como la energía solar, Belkenof las celebró como un complemento necesario: “Es bienvenido porque nos permite cuidar más el agua y utilizarla cuando realmente sea necesario, actuando como un ahorro energético estratégico”.

Finalmente, el gerente realizó una advertencia importante sobre la seguridad en las zonas expuestas por la bajante: el sector del enrocado y la presa es una zona de riesgo restringida donde no se debe circular. En las áreas donde el agua se retiró, existe sedimento compuesto por un barro muy fino donde las personas pueden enterrarse, lo que representa un peligro real para quienes intenten caminar por allí.