“El gobernador Nacho Torres me dijo yo prometí arreglar la ruta y ahora lo vamos a hacer”

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El gobernador Ignacio Torres firmó el acta de inicio para el tramo “Facundo – Los Tamariscos”. La obra se financia mediante la compensación de deudas con Nación y busca revertir años de deterioro extremo en la calzada.

Lo que para muchos es un dato estadístico o un número en un presupuesto, para los habitantes del sudoeste chubutense es una cuestión de supervivencia. Con esa premisa, el Gobierno del Chubut puso en marcha la reparación integral de la Ruta Nacional 40, específicamente en el tramo que une Facundo con Los Tamariscos, una zona donde el asfalto actual ha sido virtualmente devorado por el tiempo y la falta de mantenimiento.

El proyecto, adjudicado a la empresa Rigel S.A., contempla una inversión de $22.352.621.868. Lo distintivo de esta gestión es su origen financiero: los fondos provienen de la provincia pero se computarán a cuenta de la deuda histórica que Chubut mantiene con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo del Estado Nacional.

“No puede ser solo una foto”: El fuerte reclamo de los vecinos

Aunque el acto protocolar contó con la presencia de intendentes y funcionarios, la figura central terminó siendo Liliana Prieto, propietaria del histórico parador de Los Tamariscos. Con la autoridad que le dan décadas de vivir al pie de la ruta, Liliana fue clara frente al mandatario provincial: “Le dije al gobernador que no sea una foto nada más”.

El testimonio de Prieto desnudó la crisis de infraestructura que atraviesa la región: El calvario del tiempo: “Para hacer apenas 50 kilómetros tardás tres horas”.

Según relató, el estado es tan crítico que las ambulancias prefieren desviarse por viejas rutas de ripio antes que transitar los pozos del asfalto nacional. Sin escuelas ni estaciones de servicio en Tamariscos, los vecinos dependen de la ruta para cada necesidad básica. “Si no hay ruta, la gente no sale. Rompés todo”, sentenció.

“Voy a ser la inspectora de la obra”, bromeó Liliana, aunque con un trasfondo de vigilancia ciudadana. “El gobernador me prometió que lo va a hacer y espero que así sea, porque esto nos va a cambiar la vida”.

Detalles de la obra: 18 meses de plazo

El plan de trabajo (Licitación Nº 37-AVP-25) abarca más de 42 kilómetros de extensión. Técnicamente, se ejecutará una nueva carpeta de concreto asfáltico de 5 centímetros de espesor, con un ancho total de 7,70 metros que incluye banquinas pavimentadas para mayor seguridad.

Si bien el contrato establece un plazo de 18 meses, desde la constructora Rigel S.A. indicaron que intentarán optimizar los tiempos, supeditados siempre al factor climático riguroso del invierno patagónico.

Impacto Estratégico

Para la gestión de Ignacio Torres, esta obra representa un triunfo político y administrativo. Lograr que la Provincia ejecute una ruta nacional “a cuenta de deuda” es un modelo que el Ejecutivo busca replicar en otros tramos abandonados por la administración central.

Con el inicio de las máquinas, se abre una ventana de esperanza para el turismo cordillerano y, fundamentalmente, para familias como la de Liliana, que esperan volver a ver una Ruta 40 transitable, segura y conectada.