Una situación de extrema gravedad sacude a la comunidad de Esquel tras la denuncia radicada ante el Ministerio Público Fiscal por el padre de un niño de 7 años. El denunciante sostiene que su hijo fue víctima de un abuso sexual con acceso carnal perpetrado por un primo de 13 años, en un hecho ocurrido el pasado domingo en las inmediaciones de un playón deportivo de la ciudad.
En una desgarradora entrevista con FM DEL LAGO, los padres de la víctima, Juan y Giselle, expusieron su disconformidad con el accionar judicial y brindaron detalles del calvario que atraviesa la familia. Según el relato del padre, este no sería el único episodio: también denunció un intento de abuso ocurrido el año anterior contra otro de sus hijos, de 13 años, por parte del mismo agresor.
El relato de los hechos
El episodio más reciente habría tenido lugar alrededor de las 20:30 horas del último domingo. Según los progenitores, el adolescente de 13 años pasó a buscar al niño de 7 por su domicilio, ubicado en una zona donde ambas familias viven en casas linderas, para llevarlo engañado a jugar a la pelota a una construcción sin iluminación ni protección cercana a un playón barrial.
“Mi nene entró llorando, pidiendo ir al baño. Ahí su mamá vio que tenía sangre”, relató Juan. A pesar de que la policía intervino de inmediato y el menor fue trasladado al hospital, los padres cuestionaron el informe inicial de la médica forense: “Dijo que no tenía signos de violación, pero al día siguiente mi hijo me pedía ir al baño y me decía que le dolía mucho la zona”.
El laberinto judicial y la falta de asistencia
La familia expresó su profunda frustración ante la respuesta de las autoridades. Al ser el presunto agresor un menor de 13 años, la justicia lo considera inimputable, lo que limita las acciones penales directas.
“Buscamos justicia, pero nos dicen que no pueden hacer nada porque son menores”, lamentó el padre. Además, denunciaron la falta de contención profesional inmediata: “Ayer estuvimos en tribunales, le preguntaron cosas a mi hijo, pero no ha habido asistencia psicológica ni le han tomado declaración en Cámara Gesell todavía”.
Convivencia y desmentidas
Pese a vivir “pared de por medio”, los padres aseguraron que el contacto entre las familias es nulo y que existe una restricción de acercamiento dictada por la justicia. Giselle, la madre del pequeño, aprovechó para desmentir versiones que circulan en redes sociales sobre presuntas amenazas.
“No somos nosotros los de las amenazas. Hay mucha información errónea circulando. No tenemos contacto con los padres del agresor; el trato siempre fue el justo y necesario, a pesar de ser familia”, aclaró.
Sobre el estado actual del niño de 7 años, su madre describió un cuadro de retroceso conductual: “Se porta más como un bebé, pero tratamos de que esté bien y de no hacerlo recordar constantemente lo que pasó”.
El caso pone nuevamente bajo la lupa los protocolos de intervención en casos de abuso infantil cuando el victimario es también un menor de edad, así como la celeridad del sistema judicial para brindar asistencia psicológica a las víctimas en la zona cordillerana.