“Con un mes de trabajo no se salvan once”

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La incertidumbre climática frena las reservas de invierno en la cordillera. Comerciantes y prestadores apuestan a promociones conjuntas para atraer al turismo de la costa, mientras el sector gastronómico busca subsistir hasta la esperada temporada de tulipanes.

El sector turístico de Trevelin se prepara para afrontar una temporada invernal marcada por la expectativa y la cautela. La falta de precipitaciones níveas hasta el momento mantiene en pausa las reservas, obligando a los prestadores locales a agudizar el ingenio con promociones y alianzas estratégicas para sostener la actividad comercial.

En diálogo con FM DEL LAGO, Roxana Velásquez, propietaria del restaurante Rincón del Molino y el complejo de alojamiento Las Rosas, expuso la cruda realidad que atraviesan los emprendedores locales de cara a las vacaciones de invierno.

La nieve, el factor determinante

A pesar de los esfuerzos por ofrecer tarifas atractivas y beneficios —como noches de regalo en alojamiento y menús ejecutivos económicos diarios—, el turista se mantiene a la expectativa de las condiciones climáticas en los centros de esquí.

“Están todos esperando que llegue la nieve. La gente que llama quiere saber precios, pero todo depende de la nieve, estamos ligados a eso. Nadie se arriesga a venir sin antes saber si va a nevar”, afirmó la empresaria.

El panorama, sin embargo, no es exclusivo de la región. Tras un reciente encuentro de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), Velásquez confirmó que la preocupación es generalizada a nivel nacional: “Ha caído poca nieve, casi ninguno de los cerros tiene. Estamos igual con todos […] nadie está con reservas”.

Estrategias conjuntas para atraer a la costa

Ante este escenario, los prestadores de Trevelin buscan fortalecerse mutuamente. Se están diagramando acciones para seducir a los visitantes, en especial a los residentes de la costa de la provincia, ofreciendo alternativas que no dependan exclusivamente del clima.

Hay Promociones articuladas junto a otros grandes atractivos de la zona, como el viñedo Viñas del Nant y Fall y las tradicionales Casas de Té galesas y una oferta gastronómica competitiva donde los comercios aseguran estar haciendo un esfuerzo importante para mantener precios accesibles en los cubiertos.

El cambio de paradigma: de la inversión al pago de deudas

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la descripción del desafío económico que implica mantener comercios abiertos todo el año en la cordillera, agravado por la caída del consumo del público local. La tradicional temporada de Tulipanes de octubre, que históricamente representaba una oportunidad de crecimiento, hoy cumple un rol de salvavidas financiero.

“Es muy difícil mantener las estructuras con un solo mes de trabajo. Antes venía Tulipanes a hacernos el refuerzo y yo lo usaba para comprar maquinarias; ahora viene octubre para poder pagar todas las cuentas y que nos salve de las deudas que vamos generando. Con un mes no se salvan once meses”, lamentó Velásquez.

Resiliencia patagónica

Pese al contexto adverso, los prestadores aseguran que el objetivo es resistir. “No bajamos los brazos, seguimos trabajando y viendo qué más podemos hacer. Uno trata de aguantar, esperamos que caiga nieve”, concluyó la dueña de Rincón del Molino, reflejando el espíritu de la comunidad turística local que, una vez más, mira al cielo esperando la temporada.