Avanza en Trevelin un programa de prevención y detección temprana de hidatidosis en escuelas primarias

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El Área de Zoonosis del Área Programática Esquel lleva adelante operativos de ecografías y charlas educativas destinados a alumnos de nivel primario. A pesar de la reducción en los casos históricos, advierten sobre la “urbanización” de la enfermedad y la dificultad para romper el ciclo de contagio.

TREVELIN — Con el objetivo de combatir una patología endémica en la región cordillerana, el Área de Zoonosis dependiente del Área Programática Esquel, en un trabajo conjunto con los Trabajadores Comunitarios de Salud en Terreno del Hospital Trevelin, intensificó las tareas de prevención y control de la hidatidosis en establecimientos educativos de nivel primario de esta localidad y zonas rurales.

En diálogo con FM DEL LAGO, el médico veterinario Gustavo Martínez brindó detalles sobre el programa sistemático que se ejecuta en el territorio. “En estos momentos estamos haciendo catastro ecográfico en Trevelin; tenemos dividido el ejido en tres sectores y las ecografías se hacen cada tres años, lo que permite que los niños tengan al menos dos pesquisas ecográficas durante su edad escolar”, explicó el profesional.

El cronograma abarca este año a Trevelin y Corcovado, replicando el operativo que el año pasado se realizó en el resto de la cordillera y la meseta, mientras que en 2027 será el turno de Esquel. Esta modalidad preventiva combina talleres educativos sobre la enfermedad con estudios ecográficos hepáticos que demandan apenas un minuto por alumno.

Una meseta preocupante y la “urbanización” del contagio

Al analizar la evolución epidemiológica de la hidatidosis en la provincia, Martínez reconoció que, si bien las estadísticas muestran una baja en los valores absolutos en comparación con las últimas décadas, la realidad es más compleja.

 

“En la década de 1990 registrábamos un promedio de 18 casos anuales; en el 2000 bajó a 15 y hoy estamos en unos 5 casos por año. Sin embargo, al analizar de forma más fina y ver que la tasa de natalidad también descendió, comprendemos que estamos en una meseta que nos cuesta mucho bajar”, detalló el veterinario.

Uno de los fenómenos que más preocupa al equipo sanitario es el cambio en el perfil de los contagios. La enfermedad comenzó a registrar casos urbanos en pacientes que no poseen antecedentes de contacto con el medio rural.

El ciclo biológico del parásito se sostiene fundamentalmente a través de la oveja —principal huésped intermediario— y de perros que consumen achuras crudas provenientes de faenas clandestinas. Mientras que en el ámbito rural el control es más directo mediante la desparasitación canina cada 45 días, en las ciudades esta tarea se torna prácticamente imposible debido a la circulación de perros sueltos.

Diagnóstico precoz y controles integrales

El contagio se produce por la ingestión de huevos del parásito —invisibles a simple vista— a través de manos sucias o verduras de hoja mal higienizadas. Al ingresar al organismo, el parásito suele alojarse en el hígado en el 80% de los casos, donde se desarrolla el quiste hepático. Al tratarse de una patología asintomática en sus etapas iniciales, el diagnóstico temprano resulta fundamental.

“Con quistes pequeños se inicia un tratamiento farmacológico temprano y se los vigila vía ecográfica; muchas veces ese quiste se calcifica y no requiere cirugía. El problema surge cuando los quistes crecen sin dar síntomas y se rompen, derivando en cuadros complejos y riesgosos, especialmente en niños”, advirtió Martínez.

Asimismo, recordó que el estudio ecográfico no solo permite detectar posibles casos de hidatidosis, sino que también posibilita hallar de manera incidental otras afecciones como hígado graso, cálculos en la vesícula o problemas renales.

Requisitos y proyecciones

Desde el área sanitaria remarcaron la importancia de la concientización comunitaria: evitar que los perros accedan a achuras crudas, impedir que permanezcan sueltos y reforzar el lavado minucioso de verduras.

De cara al próximo año, el programa continuará su curso en todas las escuelas de Esquel. En este sentido, los profesionales recordaron que la autorización previa de los padres es un requisito indispensable para la realización de los estudios ecográficos a los menores.