La Asociación Sirio Libanesa de Esquel se sumó a una nueva edición de la Noche de los Museos con la presentación de un espacio dedicado a preservar y difundir la historia de la inmigración libanesa y su vínculo con la comunidad local.
Marita Sáenz y Adel Kerbaje fueron los encargados de compartir con FM DEL LAGO detalles de esta iniciativa, que busca recuperar recuerdos, testimonios y experiencias de las familias inmigrantes que formaron parte de los orígenes de Esquel y la región.
Marita Sáenz expresó su alegría y orgullo por haber podido concretar el denominado “rincón de los recuerdos”, un pequeño museo que reúne elementos y material histórico para acercar al público a las raíces de la colectividad.
“Estoy feliz, orgullosa y muy contenta porque hemos podido armar un rincón de los recuerdos, un museo muy lindo. Hacemos eco de nuestra alegría e invitamos a la comunidad a conocer este rincón que armamos”, manifestó.
Un recorrido por los orígenes de la inmigración
Sáenz explicó que el espacio comenzó a gestarse el año pasado junto a Gabriela Mache, a partir de un trabajo vinculado con su tesis doctoral sobre las corrientes migratorias.
“Lo armamos el año pasado con Gabriela Mache. Es una pequeña demostración de su tesis doctoral sobre corrientes migratorias. La infografía que hay fue elaborada por ella y yo ahora tomé un poquito de ese material para adaptarlo al guiado”, detalló.
La propuesta permite conocer parte de la historia de quienes llegaron desde el Líbano y otros lugares, impulsados por situaciones políticas, de opresión y por la necesidad de encontrar nuevas oportunidades.
Según relató Sáenz, muchos de aquellos inmigrantes se dedicaban a la agricultura en su tierra natal. En busca de un futuro diferente, recorrían distintos países de Europa antes de emprender el viaje hacia América. Una vez en Argentina, algunos continuaban su camino hacia la Patagonia.
“Escuchaban hablar de la Patagonia, venían a Buenos Aires y después emigraban hacia acá. Algunos vinieron caminando, a caballo y con una arpillera”, recordó, al describir las difíciles condiciones en las que muchos de ellos emprendieron su viaje.
La referente también invitó a la comunidad a reconstruir sus propias historias familiares y a investigar los orígenes de la ciudad.
“Pido que la gente pueda empezar a trabajar en su historia, que es maravillosa. Nadie sabe cuándo llegó el primer inmigrante a Esquel. Tenemos como fecha fundacional el año 1906 y me imagino este valle desierto. Es parte de lo que estamos contando”, expresó.
Además, adelantó que el espacio continuará creciendo con nuevas propuestas. En esta oportunidad, ya habían recibido a los primeros visitantes y se encontraban preparando una nueva estación dedicada a los antiguos ramos generales.
“Nos pone contentos que la gente se lleve un poco de la historia. Invitamos a todos a acercarse. Estamos hasta las 14:30 y estamos armando el rincón de ramos generales, que será una nueva estación”, señaló.
La historia de la familia Kerbaje: de El Líbano a la Patagonia
Por su parte, Adel Kerbaje compartió una emotiva historia familiar que permite comprender las dificultades y los sacrificios que atravesaron los inmigrantes que llegaron a la región.
Relató que su abuelo, Ali Mustafa Kerbaje, llegó a la Argentina en 1938, procedente de Barouk, localidad vinculada con los orígenes de su familia.
En aquel momento, su abuelo dejó a su esposa y a sus hijos en El Líbano y emprendió el viaje con la esperanza de encontrar trabajo y mejores condiciones de vida.
“Mi abuelo llegó al puerto de Buenos Aires. Él vino en búsqueda de libertad y trabajo”, contó Adel, al recordar que su historia familiar estuvo marcada por la distancia, la incertidumbre y el esfuerzo por salir adelante.
Una vez en Argentina, Ali Mustafa Kerbaje llegó a Esquel, donde recibió la ayuda de integrantes de la familia Bestene. A través de ellos pudo establecer contacto con sus familiares y conocer su paradero.
“Él pudo comunicarse por carta y saber dónde estaba. Llegó a Esquel y la familia Bestene lo recibió. Le dijeron que su familia estaba en Tecka y lo llevaron hasta allá en un Ford T. Tardaron dos días en llegar”, relató.
De acuerdo con su testimonio, al encontrarse con su abuelo y advertir que no se encontraba en buen estado de salud, uno de los integrantes de la familia decidió llevarlo nuevamente al Líbano.
Posteriormente, regresó a la Argentina para vender las pertenencias que habían quedado en el país. Sin embargo, al volver para concretar la venta, se encontró con que los clientes lo estaban esperando.
“Cuando regresa a hacer la venta, los clientes lo esperaban. Hizo fortuna, generó plata y mandaba dinero a sus padres en el Líbano”, explicó Adel, al destacar cómo su familia logró construir un futuro a partir del trabajo y las oportunidades que encontró en estas tierras.
Finalmente, Kerbaje recordó el contexto político que atravesaba su país de origen durante aquellos años y señaló que El Líbano se encontraba bajo el dominio colonial francés, una situación que forma parte del marco histórico de las migraciones de aquella época.
Preservar la memoria para las nuevas generaciones
La participación de la Asociación Sirio Libanesa en la Noche de los Museos permitió poner en valor una parte fundamental de la historia social y cultural de Esquel.
A través de fotografías, material informativo, recuerdos y testimonios familiares, el rincón de los recuerdos propone un acercamiento a las experiencias de quienes dejaron su tierra natal para comenzar una nueva vida en la Patagonia.
La iniciativa también invita a reflexionar sobre el aporte de las distintas corrientes migratorias a la identidad regional y sobre la importancia de recuperar las historias familiares para mantener viva la memoria colectiva.
Cada objeto y cada relato forman parte de una historia más amplia: la de quienes llegaron a estas tierras con la esperanza de encontrar libertad, trabajo y un futuro mejor.