Con el Centro Cultural Melipal como punto de encuentro, integrantes de los talleres de hilado y telar ultiman detalles para la Expo Esquel que se llevará a cabo este próximo fin de semana. El evento se presenta como una vidriera clave para mostrar el valor del trabajo hecho a mano.
El Centro Cultural Melipal se ha convertido en estos días en un hervidero de actividad. Artesanas locales, que participan de los talleres municipales de hilado y telar, trabajan a contrarreloj para tener listos sus productos de cara a la “Expo Esquel”, que comenzará este 16 de julio.
En diálogo con FM DEL LAGO, Gabriela Carriman, integrante del taller, compartió el entusiasmo del grupo ante esta nueva oportunidad de venta: “Estamos preparando hilados y tejidos con muchas expectativas. Tenemos los stands ya listos para mostrar todo lo que hacemos en nuestros espacios de formación”.
El ciclo completo del hilado artesanal
Lo que distingue a este grupo es su dominio del proceso integral de la lana. Según explicó Gabriela, la labor comienza con la búsqueda de materia prima de calidad en ferias de vellones en localidades como Cushamen o Gualjaina.
“Conocemos todo el proceso desde la oveja. Elegimos vellón de mecha larga, limpio y sin impurezas. Hilamos la lana en crudo porque es más maleable, y una vez hilada y torcida, procedemos al lavado, que requiere entre cuatro y cinco ciclos para eliminar totalmente la grasitud”, detalló.
Debido a que la venta de tejidos terminados ha experimentado una baja en el último tiempo, las artesanas han decidido ofrecer también lana hilada artesanal, una propuesta que consideran será muy bien recibida por quienes practican el tejido y buscan insumos de alta calidad.
Horas de dedicación y manos expertas
El trabajo en el Melipal es colectivo y minucioso. Irene, otra de las artesanas, describió parte de las tareas diarias: “Estoy procesando la lana hilada para prepararla para el telar”, mientras que Cecilia y Alicia se encargan de la etapa final en los telares.
Cecilia, quien trabaja en la finalización de un camino de mesa, subrayó el esfuerzo que implica cada pieza: “Me llevó un mes terminar este camino de mesa, son muchísimas horas de trabajo. Una vez que bajamos el producto del telar, todavía queda una etapa importante de emprolijado para que todo esté perfecto para la exposición”.
La Expo Esquel se erige así no solo como un espacio comercial, sino también como un lugar de puesta en valor de un oficio tradicional que mantiene viva la identidad de la región a través de la paciencia y el saber hacer de sus artesanas.